martes, 24 de febrero de 2015

Carta a mi presente

Mi mamá me pregunta que dónde quedó la niña espontánea y cariñosa. Esa niña empática que se preocupaba por los demás. La verdad ya no está. Ahora está una mujer luchadora, independiente y aun así amorosa y dedicada que no quiere saber nada de límites externos y no le gusta escuchar constantemente que no se puede.  Soy completamente consiente de las cosas que estoy haciendo mal, Sé muy bien qué debería evitar. Sé también quién me roba, quién me daña, quién me busca por interés y sé qué hacer para que eso no pase. Simplemente no podía, tenía que hacerlo en ese momento. Era, por mucho mi último respiro para equivocarme de verdad y descubrir de verdad quién soy. Sola. Sin que me estuvieran juzgando, presionando o limitando.

Antier cumplí 22 años. El año pasado fue un año de cambios al por mayor. Desde cómo visto, mi cabello, mi trabajo, mis amigos, hasta cómo hablo. Incluso cómo me siento ante muchas cosas. Ahora amo mi silencio. En especial ese silencio dentro de mi cabeza. No hay miles de preguntas rondando, no hay laceraciones mentales, no hay grandes e inevitables miedos. Lo que sí hay es la certeza de que no tengo ganas de escuchar. Estoy harta de escuchar a los demás y no escucharme a mi misma  porque es eso lo que me hace caer en la locura. Decidí escuchar mi conciencia, mi mente y mi corazón. Ser auténtica y no lo que los demás esperan de mi.

Gracias a Dios, mis papás se divorciaron. Ahora puedo pensar por mi misma. Ya comienzo a tomar la decisión de si ir o no ir con la familia de mi papá y disfrutar infinitamente cuando estoy con ellos. Dentro de poco, me propongo a continuar con mis estudios. No me arriesgaré a terminar mi carrera con muros hechos por mi misma. Si bien no es nada fácil, tengo una clara idea de cómo rodearlos o tirarlos. Supongo que rodearlos puede a veces ser imposible. Que tal si uno de ellos resulta ser un muro de Berlín. Habría que tirarlo definitivamente. Pero como lo hecho, hecho está, Hay que darle pa'delante.

No engañaría a nadie si dijera que no me parezco a mi mamá. Tampoco engañaría a nadie si dijera que no me parezco a mi papá. Sin embargo tengo muchos años queriendo alejarme de ellos. Sólo que no se cuántos ni cuándo empezó. No sé en qué momento me separé de mi mamá. Me da miedo pensar que tengan razón y todo comenzara con cierta pareja que tuve. La verdad creo que comenzó todo en la secundaria, cuando me abarroté de maltratos y me sentí completamente desprotegida y rechazada. Todo lo que hacía estaba mal y lo único que importaba era lo que hacían mis hermanos y mi papá. El caso es que, creo que todos estos sentimientos de separación que tengo no son falta de amor sino que no soporto que me presione tanto. Esos muros que construí para que no entrara a mi vida son para que deje de presionarme tanto. Sin presión, puedo pensar mejor. Puedo hacerme responsable de mis actos.

Estoy en una carrera que no quiero destinada a estar con puros niños. La mayoría de ellos va a cumplir 20 años el año que viene. No soporto el hecho de que hagan tantos dramas e imprudencias. Precisamente porque esa etapa ya la viví. Odio prejuzgarlos, principalmente porque he descubierto que todos tienen unas historias hermosas atrás. Vidas complicadas y vidas simples con eventos complicados. Cosas que les han marcado el carácter y la visión de la vida. Como a mi. No somos más que una facultad llena de jóvenes que busca su destino. Así, sin cosas mágicas, sin conspiraciones illuminati o mazonerías. Es como un pequeño Nueva York. Ahí, para ser alguien, necesitas luminarias. Es una selva de libros y concreto. Una preparación auténtica para el mundo exterior. Y luego, llegas a dónde estoy yo. Al punto en el que te das cuenta de que, "ser alguien" en la escuela, es como una película gringa de colegiales. Tal vez no habrá fraternidades, clubes o esas cosas (o si los hay yo no sabría porque el único tiempo que paso en la escuela es el de las clases y luego salgo corriendo a hacer cualquier otra cosa que no sea estar allí), pero existen las planillas; unos pequeños grupos pseudo-políticos llenos de gente movida por los verdaderos partidos políticos del país. ¿Qué, a poco no sabían que así funcionaba? Jajaja.

Hablando enserio, hoy llegué a un punto en el que entendí que, no puedo vivir mi preparatoria en la universidad. En la preparatoria cree unos lazos infinitos con los cuatro amigos que más valoro en la vida. Ya tengo amigos. No voy a la escuela a hacer amigos, voy a estudiar. Si en la escuela hago amigos, ¡Que padre, que bien! ¡Bienvenidos! Pero basta de cortarse las venas por que no se me invitó a la fiesta del año. Uno suele aparecerse en las fiestas del año con otra persona y disfrutar la fiesta, no ser la fiesta. Así es como funciona.

Tampoco puedo hacer mi preparatoria en el sentido de saltarme clases y luego entregar trabajos finales. Si en la prepa hacía trampa en psicología, me mareaba a los maestros de ciencias y me ganaba a los de matemáticas con mi carisma, y un poquito de compasión, aquí ya no se puede. Este es un pequeño Nueva York. Se es alguien con esfuerzo. Se gana al jefe con pruebas y méritos no lambisconerías. No se trata de pasar las materias ya, se trata de ganarse la vida.

Sí, yo quiero viajar, tener una familia, un esposo que cuide de mí y de mis hijos. Por primera vez en mi vida quiero tener un esposo que me cuide y me ame y respete. Voy perdonando y voy perdonando quién era. Aun cuando sé qué cosas estoy haciendo mal, también sé qué cosas estoy haciendo bien. Conozco que mis metas son las de tener éxito y para hacerlo necesito ser una persona consiente, constante, alerta y decidida. Obstinada hasta cierto punto, si lo quieren ver así.

Hoy ya soy una mujer mucho más femenina. Sigo firme en mis preferencias porque las veo ciertas, pero también sé que quiero otras cosas aparte de eso. Conozco mis vicios y afortunadamente no son los de las drogas. También mis mañas, mis malos hábitos y mis debilidades. Sin embargo también conozco mis fortalezas, mis habilidades, y he visto, en pequeña escala, mi capacidad (ahora sí que me falta muy poco para sentirme del todo una adulta jaja).

Ya no soy cariñosa porque me lastimaron muchas veces. Ni soy espontánea porque decidí que no me gusta ser inapropiada. Cuido lo más posible mis palabras y me alejo de los arranques. Sólo estallo bajo presión y aun así, puedo controlarlo. Dudo mucho que en la vida cotidiana, la gente resuelva las cosas a gritos como en mi casa, o llorando, o exponiendo los más profundos pensamientos suicidas desde adentro del corazón. Todos los tenemos, vivimos con ellos y no los ponemos como una alternativa real ni los usamos en debates.  Estoy segura de que en los trabajos se entablan diálogos, metas y consecuencias. También estoy segura que, de igual manera que en mi casa, de una vida cotidiana no se puede escapar. No se puede mezclar la casa con el trabajo ni el trabajo con la casa. Es así. No se puede mezclar la escuela con la casa ni la casa con la escuela. Ni se puede mezclar la fiesta con la casa ni la casa con la fiesta. Son mundos separados. Nadie tiene por qué enterarse de lo que pasa en otros mundos. Sólo en confianza se comparten esas cosas pero ¿Quién puede confiar en alguien que lo quiere cambiar?

Personalmente me agobiaba bastante que mi familia aceptara a mis amigos. Incluso dejé pasar el amor muchas veces por que sabía que mi familia me haría un pancho. El problema es que el miedo a mi familia nunca me ha dejado avanzar en realidad. Se supone que la familia está para apoyarte cuando tienes una crisis, no para ensancharla. Es lógico que si en mi casa no me escuchan, haya buscado dónde lo hicieren. En especial porque ya ni siquiera en la poesía puedo expresarme como quiero por miedo a que mi mamá lo vaya a leer. Eso es lo que pasa, a mi familia, le tengo miedo. 

Tengo miedo a que mi hermano mayor no me acepte y me aleje de su familia. Tengo miedo a que mi otro hermano se enoje porque no me gusta que esté enojado, sólo me gusta que sea feliz porque cuando está feliz, me permite ser parte de su vida. Tengo miedo de que mi papá se entere de que no soy ni la mitad de perfecta que él quisiera porque, aunque es con el que menos rechazada me siento en mi casa, sabe elegir las palabras que hacen que me de cuenta de que no puedo escapar de mi realidad, sólo cambiarla o aceptarla. No me miente ni me hace castillitos de papel. En realidad nadie lo hace. Todos me hablan con su mejor verdad. Pero siendo sinceros, tengo miedo de que mi papá me abandone emocionalmente. Su distancia, es lo de menos. Y, en cuanto a mi mamá, tengo miedo de dejarla sola consigo misma. Me da miedo su autosabotaje y más miedo me da, no saber cuidar de ella. Es sólo que, estoy cansada de que todos quieran tener la razón sobre mi vida. Yo no me meto en sus decisiones, aun cuando éstas me afecten a mi. Yo no les digo como vestirse, como hablar, como ver a los demás, con quién juntarse y con quién no. Ellos no me hablan de sus amigos, no me hablan de sus fiestas, sólo mi mamá, y no me interesa que lo hagan si no les nace. Si ellos quieren que yo sepa algo de ellos, me lo van a decir, no tengo que escarbar. Lo único que me interesa es cómo son conmigo. Si son buenos o malos. Si con amables o groseros. Si me ayudan o me perjudican. Si puedo confiar en su palabra. Si respetan mi pensamiento o no lo hacen. Por que, la verdad es que necesito que entiendan que, Así respeten o no respeten lo que hago/digo/pienso/visto o siento, VOY A SEGUIR HACIÉNDOLO. No es por llevarles la contra, no es por engañar a nadie, ni si quiera a mí misma. La misma sangre corre por nuestras venas, pero el corazón es diferente. Lamentablemente o afortunadmente no tuve las mísmas oportunidades que todos ellos tuvieron. No tuve una vida social regular  pero tengo mi vida social que está bastante bien. No estuve en una escuela normal, pero aprendí muchas cosas muy padres en cuanto a lo académico. Nunca he tenido un cuerpo precioso como el de mi mamá, ni 5 pretedientes que la llenaban de atención, pero he tenido la oportunidad de dar esa atención yo misma a alguien más. Tal vez las trataba con la misma delicadeza y respeto que me gustaría que un hombre me tratara a mi. Pero siempre perdía ese lazo de respeto y felicidad que formaba por el miedo a mi mamá. Las mentiras no me gustan, pero aprendí a usarlas para poder amar y divertirme. E incluso a veces para aprender. Y todo por el miedo que me da perderlos y dejarlos solos a la vez. 

Creo que no estaría tan mal irme de casa, pero no lo quiero hacer. Me gusta tener a mi familia y mis oportunidades. Me gusta ser parte de esta familia tan variada. Por eso no tengo prisa. De todos modos no podría darme ni la mitad de los lujos y beneficios que quiero aunque "Si no luchas por lo que quieres, seguramente lo que obtienes, es lo que te mereces" y, como decía, a veces, me asusta escucharlos. Afortunadamente conozco quién soy, lo bueno y lo malo. ellos también y los amo. Amo su manera de amarme, pero principalmente me encanta sentir que me amo a mi misma.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Un dia feliz de Noviembre.

No es extraño para mi el escribir este tipo de entradas reflexivas de cuando en cuando.  Y no tanto para un blog, sino para mi misma. Con el tiempo me he dado cuenta cuando escribo de lo que está más al fondo de mi pensamiento y también que puedo ordenar la superficie del mismo. Ya sea que esté traduciendo una canción o viendo alguna serie de tv por la computadora, o incluso (en el loco caso de que así sea) mientras leo un libro, me gusta ponerme a pensar en la interpretación que le doy a las cosas según sea la circunstancia que se presente.

Como por ejemplo, Ayer que pasé tanto tiempo sola, valoro la hermosura de la compañía de mis amigos y de mi familia. También valoro la soledad para poder disfrutar del silencio. De igual manera me sorprendo a mi misma más silenciosa de lo que pensaba (si omitimos esos pensamientos en voz alta que a veces llegan a ser conversaciones conmigo misma, plantas u objetos de más de 3 minutos). Me doy cuenta de que tengo ganas de leer, de que mis amigos me invitan a fiestas sin que se los sugiera, que mi hermano me cuida como médico y como hermano y que mientras más tiempo esté sin cosas que hacer, más como. Probablemente necesite hacer mucho ejercicio este Diciembre porque sino, los 10 kg que me quedan de los 17 que bajé, van a valer madre.

Son las seis de la mañana y por fin voy agarrando sueño, a dos horas de que suene mi supuesto despertador, por supuesto.

lunes, 8 de diciembre de 2014

De relaciones y esas cosas.

Una vez salí con una mujer de 44 años. No salió bien. Fin.






Mentira, empezaré otra vez:
Una vez salí con una mujer de 44 años. La conocí en mi cumpleaños, en un bar. Desde el momento en el que la vi por primera vez no le pude quitar los ojos de encima. Iba con mis amigas a festejar mi día (No entiendo muy bien como las convencí de ir a un bar gay. O tal vez le daba demasiada importancia a la gente que va en aquellos tiempos). Me le quedé viendo por no sé cuanto tiempo hasta que ella fue al baño y la abordé. Después de unas semanas de salir, dejó de funcionar pero no me arrepiento. Aprendí mucho de esta persona. Me hizo sentir muy bien y me sentí muy bien de presentarla a mis amigas. Me ayudó a valorarme y disfruté mucho de su compañía.

La verdad es que me parece sumamente curioso cuando me la encuentro en la calle. Me la encuentro más fácilmente que a la gente de mi escuela. En realidad, haciendo recuento de eventos, es más poco probable que me la encuentre a ella que a cualquier miembro de mi familia (también porque no suelen frecuentar el mismo tipo de lugares concurridos que yo). Es más, es más probable que me encuentre a mis alumnos en un bar que a ella ¡Y es con ella con quien me topo! Cuando esto pasa se me para por un momento el corazón sólo para comenzar a latir más rápido, ponerme roja y luego recuperar la compostura para acercarme a saludarla a ella, a la novia y al hijo de ésta...¿Qué puede ser más incómodo que ésto?

También he de decir que la experiencia me dejó enseñanzas muy interesantes. Me llamaba mucho la atención el interés que tenía ella por mi vida y a la vez la libertad que esto demandaba. También la ambigüedad entre querérmela comer a besos y caricias junto con el hecho de poder esperar a quererla para hacerle el amor. Tenía mucho sin sentir ese cosquilleo que acompaña al tono de un mensaje entrante y, sobre todo, la inexperiencia que mi edad conlleva en contraste con la suya que me hacía ponerme muy nerviosa. De esos nervios que te llevan a equivocarte exageradamente.

El punto de todo es que siempre se habla de las relaciones entre gente con una diferencia de edad significativa, pero siempre entre hombre y mujer. Incluso hay una "tipo moda" entre algunos chavos que desean tener una relación con mujeres más grandes que ellos, sin embargo nunca se ha hablado grandemente de este tipo de relaciones entre mujeres homosexuales, porque incluso entre hombres sí es un tema más sonado. No había quien me pudiera aconsejar de cómo hacer que las cosas salieran bien entre nosotras (situación aunada a mi inmadurez inherente a la edad de los 21 años recién cumplidos en contraste con la suya).

Podríamos hablar de que para el amor no hay edad y otras tantas frases bastante comunes y sí, para el AMOR no hay edad, pero para una relación saludable sí la hay. Me pongo a pensar y a hacer cuentas y, siendo realista tendría que haber sido un amor muy fuerte el que nos uniera para poder usar esa frase por un cúmulo de factores bastante alarmantes; ¿Qué pasaría, por ejemplo, si esa relación se hubiera extendido años como es normal y a sus 50 años, por ejemplo, se enfermara (que Dios no lo quiera) y yo a mis 26 años me viera en la necesidad de cuidarla sin apoyo de mi mamá o mi familia en general ni idea de cómo hacerlo, en el más dramático de los casos? ¿Qué pasaría con mis ganas de ser madre si ella no me pudiera ayudar mientras cruzara por esta enfermedad? O en un panorama menos drástico, simplemente qué pasaría si yo a mis 30 años quisiera cumplir, por ejemplo, mi sueño de ser maestra en la UNAM y fuera tan grande mi deseo y su oposición que decidiera dejarla. Ya habría quitádole mucho tiempo de su vida y tal vez la oportunidad de tener con quién envejecer.

Fue una buena experiencia, la verdad es algo de lo que no me arrepiento. En su momento, y aun a veces, considero que si la hubiera querido de verdad, este detalle que fue ella quien lo sacó a relucir me hubiera hecho lo que el viento a Juarez (o sea nada). Si la vuelvo a ver la saludo con mucho gusto. De hecho me quedo platicando con ella. Sinceramente también con el ánimo de picarle a la novia la paz, sin embargo, la mayor parte del tiempo es porque le quiero y es muy agradable estar con ella.

Y pues en este momento estoy aquí, casual, hablando de homofobia y escuelas cristianas mientras escribo esta entrada. Acordándome por supuesto de cuando le di un beso en un restaurante ¡Un beso en la mejilla! y que ella se asustó de que nos fueran a ver y le dije que no pasaba nada, podía incluso pasar por mi tía en esa situación (también acordándome, no voy a mentir, de la primera vez que me besó y cómo recorría mi cuerpo esa sensación de choques eléctricos mientras el semáforo en rojo nos medía el tiempo).

El otro día la acompañé, de hecho, al hospital y nos fuimos a desayunar saliendo de su consulta. La pobre tiene 3 meses con la mano lastimada. En ese restaurante descubrí algo muy, muy extraño. A mi también me hubiera dado pena, en su lugar, que me hubieran dado un beso así tan a las peladas en un restaurante. Lo digo porque una señora la saludó y se sentó con sus amigas a desayunar. Todo el rato me sentí observada por una de sus amigas "¡Gracias a Dios que no somos más que amigas!" Me dije a mi misma. Hay veces en las que siento que mi corte de cabello, mis botas tipo vaqueras y mi vestimenta en general me pone en un mood en el que mi lenguaje corporal grita "lesbiana" por todos lados. O al menos eso llega a parecerme. Entonces, ver a dos mujeres desayunando con estas características tan marcadas, (tomando en cuenta que el que busca encuentra) da un poco que pensar.

Entiendo la paranoia de esta mujer. Ella ha vivido todo tipo de cosas a lo largo de su vida y atravesó las épocas más duras ya de la confrontación social en cuanto a su homosexualidad. Ya sabe como ganarse el respeto de la gente y como respetar el espacio de la gente. Yo no, yo aun estoy aprendiendo. Tanto con mis novios como con las chicas con las que ocacionalmente llego a salir. Por eso prefiero estar soltera. Tengo bastante con mi sociedad como para agregarle otra piedrita más al montón. Esa es la parte que más me intriga, la de su experiencia y agradezco que ahora puedo compartir un poco de esto con ella sin ponerme nerviosa y querer salir corriendo porque no esperamos nada de la otra. Es decir, ya puedo verla a los ojos sin derretirme por los mismos, al menos no siempre. Y ella sigue escuchándome y preguntándome y platicándome de lo que es el día a día. Claro, ¡Allá cuando nos llegamos a encontrar! Por que aparte de todo, parece que me lee la mente. Justo cuando más estoy pensando en ella, me marca, me manda un mensaje o me da likes a mis fotos. Es interesante. tal vez haya algo ahí esperando a que aprenda un poco más.

Esa es la cosa con las relaciones de todo tipo: se trata de aprender. Aprender a mantenerla, a deshacerla en el momento adecuado, simplemente a aprender de la otra persona y de la manera en la que interactúas con ella o él. Cada vez somos más capaces de asimilar las areas de oportunidad y las cosas que nos funcionan en cuanto a la manera de relacionarnos, por eso las relaciones de amistad, trabajo, amorosas o de cualquier índole con gente significativamente más grande que nosotros mismos, pueden ser tan enriquecedoras, siempre y cuando se tenga la capacidad de discernimiento entre las cosas útiles y las desechables en dichas relaciones.

Así que sí, una vez salí con una mujer de 44 años, 23 años más grande que yo, y no funcionó. Al menos no como yo quería que funcionara en un principio. Hoy, a casi un año de conocerla y a sólo 19 días de cumplir 22 años, agradezco a Dios que sus planes sean tan perfectos y superiores a los míos. Gracias a esto, aun tengo mucho que aprender de ella, de mi y de mis relaciones en general. Espero que alguien más pudiera decirme que también pasó por algo similar. No por que necesite reafirmarme con ésto sino porque de esta manera, sabré que mi post puede servirle de algo a alguien y que no se sienta solo o sola al pasar por esta situación.

martes, 2 de diciembre de 2014

Manual para encontrar el amor perfecto

(Advertencia: Sigue leyendo, si me conoces, sabes a dónde quiero llegar.)


Durante años has leído miles de revistas que te han dado consejos de cómo enamorar al hombre perfecto. Luego, como ser la pareja perfecta, sin embargo nadie te dice como prepararte para encontrar a ese hombre. Es algo que no se debe tomar a la ligera. Aquí te dejo unos tips muy buenos. De esos que te salvan la vida en momentos críticos como lo es tu actual soltería.


1. Perfecciona tu imagen

En esta sociedad es sumamente importante ser estéticamente agradable. No puedes andar por allí con 20kg de más en tu cuerpo y los dientes chuecos toda la vida si esperas encontrar el amor. Todo cuesta dinero y esfuerzo. Sin esto no serás nada en la vida.

2.Asegúrate de vestir adecuadamente, Lo que tú proyectes con tu vestimenta es lo que vas a atraer.

Si andas por la vida con pantalonera, toda despeinada, sin maquillaje, con chanclas en el centro, vas a encontrar una pareja de tu misma "calaña". En cambio, si procuras estar siempre limpia, aliñada, sensual y vestir las mejores marcas, seguramente pronto tendrás a un pretendiente guapo pidiendo tu mano en matrimonio en la sala de tu casa.

3. Deshaste de las amistades "incómodas"

No esperes encontrar a al amor de tu vida entre esos amigos que tienes y que sabes que no van a ser nada en esta vida. A eso están destinados ¿Qué no los ves? Obviamente si te juntas con ese naco del cabello estrafalario, jamás vas a poder congeniar con alguien de buen nivel social, porque claro, esas modas no pasan entre la gente "bien" y eso de que es una "filosofía de vida" son meras marihuanadas de tus amiguitos sin oficio ¡Por supuesto, no lo dudes! Es decir, ¿Cómo piensas que alguien de buen nivel se va a drogar o tener gustos excéntricos? Eso sólo pasa en las películas mexicanas.

4. Obtén un título universitario,

¡Por que claro! ¿Quién va a querer a una inculta como pareja? Es mejor que seas una burócrata amargada que desprecia la carrera que estudió a que andes por la vida sin un papelito que diga "Licenciada". Esos viajes no se pagan solos, ¿Sabías?

5. Lee

Lee mucho, de todo y todo el tiempo porque ¿Cuándo has visto que un pelajustán sin cultura se enamore? Digo, ¿No te daría vergüenza que tu amorcito te llevara a una cena familiar y tú no puedas estar al nivel de la conversación? Tienes que estar siempre un paso adelante. Y si sabes más que él, mejor.

6. Mantente dentro de los estándares sociales.

Que no se te ocurra por nada del mundo irte al centro vestida de mimo a regalar abrazos. Jamás vayas a cantar para alegrarle el día a un anciano en la calle. No uses ese vestido que te hace ver como sirvienta en una comida familiar. Jamás te hagas perforaciones que no sean las que todas tienen en sus orejas ¡Y ni hablemos de los tatuajes! Esos te van a cerrar las puertas en todos lados.

7.Cuida todo lo que dices.

¿Equivocarse? Jamás. Siempre debes ser consciente de las palabras que salen de tu boca. No te atrevas a hablar impulsivamente. No tienes derecho a comentar lo que piensas si esto te va a hacer ver como una subversiva ingobernable ¿Quién va a querer una mujer con criterio propio? Calladita te ves mas bonita si no vas a darle la razón a quienes son mejores que tú, como tus papás, por ejemplo.
No se te ocurra por nada publicar alguna mala palabra en tus redes sociales. O mejor aun, no se te ocurra decir nunca una mala palabra ¿A poco crees que un hombre decente va a querer ser visto con una verdulera?

8. Siempre di que sí a una invitación de un galán con categoría.

Si él se fijó en ti es por algo. Es obvio que tiene mucho que ofrecerte y quiere hacerlo. Nadie anda por la vida invitando chicas al azar para pagarles la cena o el cine. Además ¿Ya viste su carro? Que importa que no tenga conversación. Lo único que tienes que hacer es seguirle el juego.

9. No te equivoques

Si piensas que puedes tener un pequeño desliz sin que te afecte en nada, estás equivocada. Obvio ningún chavo bien va a querer estar contigo si no eres virgen. Jamás tengas aventuras, que importa que tu corazón te diga que él es el indicado. Que importa si estás a punto de estallar de deseo y esa persona es el amor de tu vida. Menos se te vaya a ocurrir acostarte con alguien que no conoces, eso sí es fatal. Nadie te va a querer si tienes pasado. Es mejor una hoja en blanco.

10. (y éste es el más importante) Olvídate de todo lo que crees que sabes.

El amor viene a tu vida cuando menos te lo esperas y de quien menos te lo esperas. No busques un cuento de hadas. Es más, no busques ningún cuento. Déjate de preocupar por qué piensen los demás de ti o de tu vida. Al final de cuentas, la persona que te ame, te va a amar tal y como eres. Si mejoras hazlo por ti, no por ninguna persona. Eres la única dueña de tu vida y se vale equivocarse. Incluso se vale quedarse ahí tirada un rato pero jamás dejar de levantarse.
El amor perfecto no llega, se edifica en conjunto. No lo vas a moldear tú sola, no lo vas a encontrar en una lata en el supermercado. Lo más importante es eso, olvidarte de todo lo que crees que debes hacer para encontrar el amor. Él o ella van a llegar solos. El universo tiene algo preparado para ti y tienes el derecho de descubrirlo. Es tu elección desde qué ángulo lo descubrirás, si desde los prejuicios y cánones sociales y mentales preestablecidos o desde la luz de tu corazón bien abierto.




(En serio, si no puedes ver el sarcasmo, me duele en el corazón tu concepción del amor verdadero)


domingo, 19 de octubre de 2014

volver a sentirla

Hoy he vuelto a sentir muchas cosas. Ver a mi mamá ser tan ella como la recuerdo, me llena de esperanzas y vuelvo a verla poco a poco como mi mejor apoyo. Esa viga de la familia que ha impedido tantos años que todo se venga abajo se ha vuelto a dar cuenta que está hecha de marfil. Me encanta que me platique tantas cosas. Que nos tengamos  tanta confianza ¡Verla sonreír, convivir, dejarse ser! Es una de las personas que más admiro. No sólo por lo que ha hecho por mi sino por todo lo que logró como empresaria, como mujer, como madrina, como tía, como madre de tres hijos completamente diferentes entre sí. Y además de darme cuenta de que tenemos más cosas en común de las que imaginaba (Y vaya que imaginaba eran muchas) ha sido maravilloso.

Mi madre es una mujer sensual, pícara, coqueta, alegre, respetuosa, digna, amable, amorosa, expresiva, dulce, luchona, entrona, valiente, hermosa, ocurrente, inteligente, ¡Con un corazonsote! Su simple tacto causa en la gente tranquilidad en los momentos de confusión. Lo más hermoso es que se está volviendo consiente de todo esto. Está volviendo a ser esa mujer guapísima de los 45 años que recuerdo. La frescura de sus ocurrencias, la luz tan impresionante de sus ojos, su risa siempre sincera, espontánea a más no poder. Todo eso es mi mamá y verla en todo su esplendor de nuevo, hace que otra vez me den ganas de vivir sin miedos, me devuelve la conciencia de quién soy yo. De mis virtudes heredadas de ella y mis cualidades personales.

martes, 22 de julio de 2014

Lo mágico y el mago.


Sólo paso a saludar. Les recomiendo el siguiente video que es un audiolibro que me encantó. Si han leído o escuchado los cuatro acuerdos, es un muy buen complemento.

jueves, 10 de julio de 2014

Libros y más libros...

Les tengo nuevos, en la lista actual están:
*Stendhal - Rojo y Negro
*Los cuatro acuerdos
*Homo Videns
*La princesa que creía en los cuentos de hadas.
*Corazón de tinta
*Muerte de tinta
*Caballo de Troya 1
*El mundo de Sofía
*Teoría del Estado de Rubén Lopez Portillo (en imágenes con fotos del libro mismo)
*En el nombre de la rosa
*Penélope y el feminismo
*Los dragones del edén.
*Harry Potter y la orden del fénix.

---°°---Todos los libros aquí---°°----

¡Disfruten la lectura!