domingo, 5 de junio de 2016

Oportunidades para "ser"

Es sencillo decirle a alguien que ponga todo su esfuerzo en ver qué quiere de la vida, pero no conseguir que lo haga. Con el paso de tiempo las metas van cambiando pero una vez que tienes claro lo que de verdad quieres es muy sorprendente. Es sorprendente para mi que lo que más quiero tener en esta vida es un marido trabajador y admirable que me impulse a vivir una mejor vida y ser mejor cada vez. Cualquiera que me conozca estaría extrañado con esta revelación, por ponerlo de alguna manera.

Lo que más quiero es tener mi carrera de éxito, en la carrera que elija, en el rumbo que tome, pero con alguien que me impulse constantemente a ser mejor y cuide de mi. Quiero para mi vida una casa grande, una familia linda, hijos responsables y  mucha felicidad. Quiero tranquilidad y esfuerzo en mi vida. Lazos inquebrantables y música. Mucha música.

Dicen que de los primeros pasos que debes tener para llegar al éxito es juntarte con gente exitosa. Siempre ver hacia arriba sin ser "de abajo", sino entender que se es capaz de ser más: una mejor versión de si mismo. Una mejor versión de mi misma.

Quiero estar saludable, hermosa y seguir desarrollando mis habilidades. Siempre amándome sin olvidarme de ello. Creo que es algo primordial en esta vida: ponerme a mi misma enfrente de cualquier cosa. Siempre viendo mi bienestar y sin pisotear. Deseo para mi vida humildad, serenidad, sin frustraciones, con mayor seguridad emocional y física. Creo firmemente que equilibrando mi alma, mi entorno hace lo mismo por si mismo. Siempre se alinearán las cosas. Todo sale según el perfecto plan de Dios.

Quiero una casa bonita con un jardín muy verde y flores muy hermosas. Una sala blanca en la cual ver la tele con mi familia feliz. Quiero a mi familia de visita para una carne asada. Todos juntos y conviviendo. Quiero que los errores desaparezcan ante los aciertos.  Una chimenea crepitante al lado de un abrazo del que Dios elija como el amor de mi vida. Hacer el amor por las noches, tener sexo por la mañana, besar un vals durante la tarde. Una compañía de eterna felicidad.


Deseo inteligencia para resolver los problemas. Serenidad para entender las situaciones que no están en mis manos y sabiduría para poder discernir entre lo que me compete y lo que es totalmente asunto de Dios. Quiero amar infinitamente bajo la palabra y fe de Cristo. Quiero tenerle en mi.

Sólo deseo estar bien y rodeada de amor y seguridad económica. Quiero ser reconocida por mis esfuerzos en el aspecto económico, laboral, académico y familiar. Quiero lograr grandes cosas y que me escuchen con interés hablar de los temas que conozco. Tener gente interesante al rededor mío. Gente que ame la bohemia y sea constante y comprometida. Quiero ser ese tipo de persona para atraer más como ellos a mi.

Quiero escribir. Quiero publicar artículos científicos, hacer investigaciones, proponer alguna ley, dar alguna clase, recitar mis poemas, publicarlos, ser respetada y admirada por gente que ni siquiera conozca.  Tocar vidas para hacerlas mejores. Arrancar sonrisas desde el escenario. Aprender a cantar mejor, bailar hasta que el cuerpo lo permita, dibujar,  pintar, tocar.... Ser feliz entre mi esencia. Que mis hijos compartan esa pasión tan mía por el amor y el arte. Quiero hijos. Dos varones, dos pequeñas. Ayudarlos a ser unidos, apoyarse. Quiero también ser más cercana a mis hermanos. Que amen lo que soy y  mantener la frente en alto. Ser feliz y sentirme orgullosa de quién soy y lo que doy.

"La moneda está en el aire"

martes, 5 de abril de 2016

¿Cuántas máscaras tienes el día de hoy?


Somos, como humanos, propensos a ocultarnos, incluso a veces de nosotros mismos. Son herramientas de la mente para hacernos sentir más seguros, menos vulnerables y vivimos con ellas durante mucho tiempo, a veces sin darnos cuenta de que las tenemos o de que las usamos con frecuencia.
¿Cuáles son tus máscaras? ¿Eres consciente de ellas? La última vez que revisé mi colección me encontré con una muy curiosa: era una máscara verdosa con detalles dorados y blancos. Un antifaz con plumas de pavo real. No sabía que la tenía. Tal vez la ]"compré" un día que se cruzó por mi camino. Parecía bonita, pero no lo era del todo. Había algo en ese verde, casi aterrador, que no me terminaba de agradar. Se veía como cuando metes el dedo en una herida. Esa sensación que trae la tortura con ciertos brillos de satisfacción pero con tanta maldad como la venganza misma la tiene. Era una máscara de falso poder. De humillación a los demás, adornada con algo de "perra". Algo que no se supone sea mío, pero que alguna vez adquirí y usé. Parecía que cada vez que la usaba, le agregaba más y más plumas, haciéndola más pesada y, por ostentosa más fea e incómoda.


Eso es lo que tienen las máscaras: las vas perfeccionando, puliendo, pero al final, generalmente terminan por ahogarte en el sentido de que te pierdes de ti mismo. Te preocupa tanto la cantidad de plumas y ornamentas que le agregas, o incluso puede que llegue un punto en el que te parezcan muy desagradables pero, por todo lo que han crecido, ya no puedes guardarlas en ningún sitio, debes llevarlas contigo a todos lados hasta hacerlas parte de ti. Hasta que te olvides de que existen o te decidas a romperlas tras darte cuenta que no hay necesidad de cargar algo tan grande, tan ajeno, tan... repugnante.
Es por esto que pregunto, ¿Cuántas máscaras llevas hoy? ¿Sabes cuales son? O lo que es más importante, ¿Sabes cual es tu rostro todavía? Porque hay algo muy importante, algo que debes tener en cuenta. Tras cualquier máscara o antifaz, quedan expuestos los ojos. Si pierdes incluso, la ventana de tu alma, ¿Cómo la vas a sacar el día que no sepas quién es el verdadero "tú"?










viernes, 4 de marzo de 2016

Mi abuela no sabe que escribo.

Llegué a la conclusión de que tengo mucho tiempo sin compartir lo que escribo a la gente que amo. Muchas de las cosas que escribo no las considero "aptas" para la lectura de mis familiares pues todo es erotismo o catársis y generalmente es una catársis muy "fea". Me doy cuenta con ésto que, bueno, me he alejado demasiado de mi gente. Ni siquiera mi madre lee lo que escribo. Todos pueden leerlo y en realidad pocos saben lo que significa por que, me he vuelto egoísta con mi verdadero ser. Sólo aquéllos que no lo necesitan, lo pueden leer.

No me malentiendan, amo tener lectores de un mundo tan distinto al mío, o incluso amigos selectos que conocen el contenido de mi blog y la historia tras mis textos, sin embargo, me pregunto en qué momento dejé de compartir mis verdaderos sentimientos con mi familia y comencé a protegerme.

La cosa es así: Cuando era niña, mi familia me veía cantar, actuar y dar circo-maroma-yteatro todos los días. Sin embargo, creo que fue en mi adolescencia cuando me metí en mi misma y no pude ser sincera por mi propia protección. Lo extraño aquí es que he intentado protegerlos de una verdad o varias y por eso no les muestro mi talento. o si lo quieren poner de otra manera, mis sentimientos.

Hace mucho, yo era una persona hermética y constantemente a la defensiva. No sé muy bien la causa pero supongo me sentía encerrada en mi. Luego, tocó la época en la que la rebeldía me quería hacer mostrarle al mundo "quién era", pero en realidad era un "yo" caprichoso y nada leal a mi. En ese entonces, de pasar de ser una niña extrovertida, a una pre adolescente introvertida y luego una adolescente "histriónica", en palabras de mi hermano, herí a mucha gente por pelear por la "identidad" que quería encontrar. Supongo que muchos lo hacemos, que es parte de la adolescencia el sentirnos incomprendidos y querer hacer lo que "nos dicta el corazón" o simplemente lo que nos dice la sociedad, pero hoy sé que tal vez, yo no era así.

Como hace algunos textos publiqué, un día mi mamá me preguntó con mucha angustia "¿Dónde está mi niña espontanea y amorosa?" a lo que respondí, muy en mis adentros, "se la comió el dolor".

Hoy sé que esa niña sigue en mi. Que lucha constantemente por que recuerde la sensación de amor incondicional que entrego en un abrazo sincero y que la paz que puedo transmitir es tan basta como la vida misma pues, hoy sé, soy luz.

Debido a ésto, he decidido escribirle a mis abuelos, para que ellos sepan que escribo. Tal vez suene burdo, o simplista pero, ¿Qué escritor no disfruta el rostro de las personas al leer sus textos? A mi me encantaría ver, personalmente, el de mi abuela, hábida lectora de novelas cortas y libros tan interesantes como la metafísica y la parapsicología.

Abuela, desde que era niña, siento una pasión por las palabras. Siempre he buscado saber más y más cosas y poder decir qué siento y qué pienso. Incluso cuando era pequeña, tuve algunos problemas con maestros por que no me querían creer que la que escribía esos trabajos, ensayos, exposiciones y poemas, era yo. Demasiado avanzada para mi edad en todo desde siempre, me han dicho. En todo menos en las relaciones sociales, claro está.

Tú y yo sabemos que la vida no es fácil. A ti te tocó vivir sin una mamá pero con dos hermanas que hicieron y dieron lo mejor de si para ti y tus hijos. Hoy me toca decirte GRACIAS. Gracias por darme a la mamá que me tocó. A este ser amoroso que, con el ejemplo, me ha enseñado a cuidar de ella como lo ha hecho con ustedes, tú y mi abuelo. Gracias por enseñarme a coser y contarme tantas historias de aquél perro que tuviste que dejar atrás cuando cambiaste de realidad al crecer y mudarte a Delicias. Gracias por cuidar de mi con el mejor amor que pudiste encontrar gracias a ellas, mis tías. Gracias por contarme cómo corrías con tus vestidos nuevos y jugabas en el campo y junto al río. Gracias por contarme de los zapatos nuevos que te daban mis tías cuando los otros ya no te quedaban por que, como cualquier niño, ibas creciendo fuerte y con lo mejor de ti. Gracias por contarme de tus pretendientes, de tus amigos y las pocas amigas de las que gozabas por que, como yo, siempre te haz sentido más cómoda entre hombres que entre mujeres. Siempre forjando ese carácter duro que te ayudó a pasar por la vida despidiéndote de los débiles y los pequeños problemas que otros, no pudieron superar. Gracias por cantarme tu canción favorita.

Probablemente cuando termines de leer esto sólo me digas "muy bonito, mija, gracias" y sonreirás y te reirás de las cosas que puse con tanto empeño en este texto. Así eres, pocas pero certeras palabras. Cuando era niña lo averigué. Recuerdo estar sentada junto a ti en el sillón, esculcando los botones y cajones que tienes en el librero y soplando el humo de tu cigarro para el otro lado mientras oíamos "la mano pachona". También todas las películas y series y programas de fantasmas que veíamos juntas y a mi mamá no le gustaban "por que luego no iba a poder dormir" pero tú le decías que nos dejara y seguíamos platicando de fantasmas. Me hacías un tendido con la cobija más grande para que me acostara a tus pies.  Veíamos una película tras otra y a veces, cuando tú te ibas a rezar para dormir, yo me quedaba viendo la tele y viéndote en el cuarto, hablando bajito con Dios ¡Cuánta paciencia le habrás pedido a Cristo para podernos lidiar a todos!

Me intentaste enseñar a cocinar, pero no nos salió. Yo prefería llenarme de tierra jugando con las tortugas y viendo tesoros en el cuartito. Te hacía tiradero de agua, de tierra, de comida... ¡Cuánta lata te di! y aun así, me seguías amando. Me lo demuestras aun con un plato de frijoles y un fragante consejo de persona sabia que ha vivido más años que cualquiera en la mesa. Un consejo de amor.

Te tengo muy presente, ¿Sabías? Tu casa siempre es "la casa de Doña Esther". La que guía y cuida a la familia. La que no se deja guiar en ocasiones incluso, acostumbrada a valerse por si misma, como mi mamá... como yo. Somos tan tercas, que hasta parecemos familia. Somos tan tenaces, que se nota el parentesco y a la vez, nos cuidamos una a la otra como nadie. Como la época en la que me abriste tu casa por meses a pesar de que mi actitud no fuera la mejor, nunca me dejaste sola. Aprendí más de responsabilidad en esos meses de fuerte confusión, que en cualquier periodo de mi vida. Aprendí de lo malo que puede ser estar sola consigo misma. Siempre estuviste ahí.

Quiero contarte una historia. Y no es precisamente de un recuerdo o un sentimentalismo. Te voy a crear un cuento o un texto sólo para ti. Puede que no hoy, pero quiero que te quedes con esa historia. Con un mundo que voy a crear solo para ti. Puedes elegir o puedes decirme "lo que tu quieras", no importa, pero esta historia será sólo para ti. Por que, ¿Sabes qué? no me gustaría que te fueras sin que supieras que amo escribir.

Siempre tuya,
Estefana.

martes, 1 de marzo de 2016

Explicaciones

¡Bienvenidos de nuevo! Podrán notar un exceso de archivos "subidos" el día de hoy. Esto es por qie decidí descubir esos pensamientos inconclusos que no dieron el giro que esperaba pero dejaron plasmado el todo de la catarsis que me llevó a escribirlos. Es curioso por que muchos de ellos fueron textos que planeaba continuar, bastante similares entre sí pero tan distintos como las edades en que los escribí. Los últimos son los más antiguos. Del 2013 incluso. Por que, como dije en alguna ocasión "el autor tiene permiso de plasmar la parte mas oscura de su ser en sus escritos". Es esta parte la más rica de su creación. Asi que ¡Que lo disfruten!

Conciencia coincidencia

Yo sigo viendo a la hermosa niña de rodillas junto al sofá. Sigo viendo al amor más puro de mi vida en ese dulce y cansado rostro. Eres un ángel que en mi mente nunca crecerá. Tú, mi dulce niña. La Lolita de mis sueños. La mujer del corazón roto y la tristeza amada. Hoy, la madre de un nuevo ángel que espero nunca conozca el dolor. Aun puedo dentir la suavidad de tu lengua y tus finos labios. Aun puedo recordar tus nacientes senos que hoy, por primera vez sabrán lo que es amamantar.

Mucha suerte en tu lucha, hermosa princesa.
Que la lluvia no te liquide y el tiempo te llene de fe.
Con ésto ha terminado el capítulo de mi vida en el que te amé.

Mi ángel de oro
Dios te guíe lejos de mí
Que mi recuerdo sea polvo
Y la vida te haga feliz

Adiós para siempre, dulce tesoro
De algún modo, siempre seguirás en mí.

martes, 2 de febrero de 2016

Pruebas de fe.

Me dijo mi doctor que es saludable que siga escribiendo. En especial ahora que su cáncer es un hecho inminente. Es muy frustrante no poder platicar con ella. Que no escuche nada y mi garganta se desgarre para tratar de hablar con ella. Pero más frustrante es que ella sienta la misma frustración.
No encuentro como hablarle. Si le escribo no quiere leerlo. Si grito siente que la estoy agrediendo. Si no grito, se enoja por que no me escucha. Y todo en un lapso de 3 o 4 semanas.
La gente comienza a hablarme de su fe y de sus santos y de sus vírgenes con tanta convicción que pareciera se niegan a perder la esperanza. Mis hermanos no tienen fe. Mi mamá tiene vergüenza de que le gente sepa que tiene cáncer. Yo lo sabía, por eso no pedía que oraran por ella. Sus "milagritos" de pacotilla... Sus santos de fe extraña.
No miento, Tengo fe en Cristo, pero se me hace una cosa irrelevante y más que nada irritante que empiecen con sus "rosas místicas", vírgenes de no se dónde, padres milagrosos... Pero nadie me explica qué es lo que tanta fe puede hacer. La misma fe que mandan al mandado cuando fornican, maldicen, roban, critican... Pero Dios es grande y perdona los pecados, ¿Verdad?
Me siento desolada. Muy cansada.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Caras vemos, distancias no sabemos.

Primero que nada voy a sacar todo lo que está dentro de mi y no me lleva a nada más que al dolor de sentir que no siento nada. No me explico por que todo esto viene justo cuando el invierno se avecina. Si pudiera encontrar la manera de no sentirme de esta manera tengan por seguro que la tomaría. Y si esa razón está al otro lado de la pared y pudiera salir corriendo a verla de primera mano y mostarle a todos lo que en verdad siento en estos momentos en los que mi mundo y mi mente se encuentan en estado de alerta para poder sobrellevar las responsabilidades y las sensaciones de ahogamiento que tengo dentro, creanme que correría.
Solo soy una mujer cualquiera, encerrada en las cuatro paredes a las que llama hogar cuando se siente segura y prisión cuando, en dias como éste siente ganas de correr a otro lado a los brazos de alguien que no existe en el mismo plano que ella. Sólo a veces pudiera pensarse que no es feliz. A pesar de tener quién la ame, se escapa entre la comida y el espejo que le dice cuan gorda y fea es. Este tipo de mujer fantasma que no percibe lo que le rodea mientras no le conviene. Mientras se quiere ahogar en ese existencialismo responsable de su esencia. Ahora sólo resta pensar ¿Cuál es su verdadera esencia en estos momentos? ¿¡Hacia dónde podría correr!? ¿¡Cuándo podrá dejar de correr?! ¿Hasta cuando decidirá parar de correr?
Sueño con vivir un día tras un antifaz que demuestre felicidad sobre mi tristeza y que mis ojos no me delaten. Sueño con el día que no tenga que aparentar y pueda llorar y desahogarme. Sueño, constantemente con un mundo de verdad en el cual sea un simple humano, me pueda equivocar, pueda fallar, pueda renovar mis alas luego de hacerme obillo y no hablar con nadie por horas, tal vez días. Detener el tiempo en una apartada cabaña dónde pueda gritar ¡BASTA! y luego llorar hasta deshidratarme. Sueño con una soledad absoluta en la que pueda descansar y brillar al día siguiente como lo hace un fénix. Sólo... arder en llamas para renacer.
Esa, amigos míos, es la mujer que soy hoy. Quién no puede expresar sus sentimientos por pérdida de dicha capacidad. Por miedo a asustar y crear malos entendidos. Esa que aprendió a callar por que sus palabras y sus sensaciones son demasiado complicadas para el promedio humano que la rodea. Por que sus ataques de ansiedad crean angustia y confusión. Por que sus sueños no son entendidos por cualquiera. Por que sus lágrimas se detienen ante la simple idea de "tener que ser fuerte" y saber que puede con todo eso y más, pero simplemente no se cansa de luchar. No me canso de luchar por mis sueños y mis intereses. Así tenga que acortar mis días y mis noches para poderlo lograr lo haré. Soy tenaz como cualquiera, y tan solitaria como lo puedo ser. Me dan miedo mis sueños, me dan miedo mis sombras, me dan miedo los pétalos que caen sobre mis manos cuando deseo una rosa sostener. Me da más miedo destrozarla que las espinas. Sueño con el día en el que no pueda lastimar ni deshonrar a esta dama que debería ser y no más no me sale ser.
Puedo volar sobre todo y sobre todos. Sólo sería cuestión de tomar algo de impulso. Si aplaudiera de poco en poco, subiendo la frecuencia de los latidos en conjunto con mis aplausos, tal vez el mundo a mi al rededor desaparecería. Tal vez mis sueños se vendrían abajo y aprendería, de nuevo, a empezar sobre cero. Aprendería que siempre hay tiempo. Que no hay que limitarse por el tiempo. Que no hay que estar perdida para poder empezar sin escapar. Habría desarrollado la capacidad de enfrentar la realidad. Mantenerme de pie nunca ha sido fácil. Gritar antes lo era y cuando lo era, no era tan feliz pero era más libre. Soy tan libre como ahora. Zigzagueo entre la selva de orgullosa pena que cohíbe hasta a los leones que suenan dentro. Soy tan libre como el ave de la selva. Tan volátil como el fuego mismo pues, muy dentro y fuera de mí soy el fuego. Sólo doy fuego. Sólo doy agua y aire al mismo tiempo. La tierra me la quedo para mi. Como, de vez en cuando, alguna porción de corporalidad externa. Escribo el sentido de las cartas más ajenas. Tan ciertas como un Sabina, un Arjona o un Octavio Paz. Simples espacios vacíos en el corazón.
Simples espacios vacíos dónde me falta ella, la que pude ser. Sabiendo que pudiera estar graduándome y aquí estoy, viendo a los demás crecer y yo, enredada entre mis caprichos e inseguridades aunadas a mis nuevas responsabilidades que me invitan a ayudar a no crear problemas y darme a mi misma la sobriedad que necesito para poder pasar y la seriedad que las cosas deben tener. Ese deber ser universitario fuera de tiempo, fuera de moda, la mezcla de las fiestas, el trabajo, el hogar, la escuela, las horas extras, la pareja, la familia de la pareja, la familia propia, el perro, la bici y lo gorda que estoy. Siempre presente en comentarios ajenos, propios e indirectas bien intencionadas que me hunden más en mi misma. En el asco que me da ser yo dentro de estas carnes. En la inseguridad de cada foto. En lo poco que recuerdo que es amarme.
Es eso sobre todo. La impotencia de no poder amar estas asquerosas carnes y no comprender como puede alguien erotizar lo que yo tanto desprecio. Esa que pudiera ser y no soy se esconde tras unas papas, tras una soda, tras el maquillaje que me aplico diario para olvidarme de mis perfectas imperfecciones. De lo mucho que mi novio me ama a pesar de que yo me veo como soy y lloro. En pensar en el ¿Cómo será? Y saber que ninguna ayuda va a poder calmar esta ansiedad como nunca lo ha hecho y a la vez, tener la esperanza de que él podrá. De que ella, la que debería ser, podría hablar por mi y para mi y conmigo y hacerme sentir bien. Lo suficientemente bien para no odiarme y dejarme amar. Dejarme sin escapatoria de la realidad en la que ya puedo escapar de mí misma. Además de los exámenes que no me asustan. Esos estúpidos intentos saboteados por la misma ansiedad y la culpa de dejarme englutir lo que me alcance con la mano. Esa estúpida obseción con destruírme a mi misma.
Escribo, escribo ahorita para dejarme escapar de mi misma para poderlo amar, para poderlo entender y atender y atender lo que está dentro de mi independientemente del tiempo que me tome ser la verdadera Yo. La Diosa del canto, del sexo, del género, de la verdad ¡Maldita bipolaridad! ¡Maldito trastorno límite de la personalidad! ¡Maldita depresión! ¡Maldita discreción! ¡Maldita sedición!
Me digo a mi misma que todo estará bien por que, no es más que un texto. Uno de tantos, una catarsis cualquiera que no tiene por que ser verdad. Sólo verborrea pura. Necesito sacar todo para poder estudiar y atender la tienda y correr a hacer mis tareas y poderte amar y poder hacer tantas cosas que yo misma no me dejo.  Quiero decirte que te amo. Que constantemente habrán momentos como estos a lo largo del año.Que puedo con ellos. No necesitas hacer nada, sólo intentar comprenderlos. No te sientas impotente, tienes la capacidad de hacer que me sienta bien sólo soportando lo que te dejo conocer viéndolo sin tocarlo sin preocuparte por que todo existe sólo dentro de mi y puedo separar lo que soy de lo que me pasa y a veces ni siquiera yo sé que me está pasando por que automáticamente lo bloqueo para funcionar. No te asustes, creeme que estaré bien.  Pero quiero que intentes entender que estos demonios internos se quedan allí. Y de repente dejan de molestar y me dejan ser normal.
 Sé que te pongo en situaciones muy difíciles.  En especial en momentos como éstos, pero tienes que confiar en mi. Tienes que confiar en que estaré bien y que no me voy a soltar ni de ti, ni de nadie por estas pequeñas crisis. En especial no me soltaré de ti ni me colgaré de ti, por que sé que los demás tienen otras cosas que hacer como para encerrarse conmigo en mi cuevita de cosas complejas y pendientes por deshacer. Ojalá eso te deje saber poquito más como me siento y puedas entender que SOLO ES UN TEXTO  y aunque contenga algo de verdad, estoy básicamente dejando que las palabras fluyan y se entretejan en complejos laberintos que no dejen saber en realidad quién soy y hasta dónde termina mi personaje y dónde empieza mi esencia. Sólo estoy dejando que hable lo más oscuro de mi. Pero no es lo que soy. Por favor, trata de entender. Te amo y necesito dejar de estar mal para poder estar bien los dos juntos. En realidad es la única manera en la que podremos estar bien. O eso espero. Gracias por, al menos, aparentar entender. Te amo más.