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domingo, 5 de marzo de 2017

¿Como dices que dijiste, Chato?

      Dicen que la habilidad verbal es de las más difíciles de cultivar. Que incluso es más complicada que la habilidad matemática. Que deberíamos de estar muy satisfechos con ésta habilidad tan poco común que es la del uso de la palabra, mis compañeros y yo.
 
      Actualmente me encuentro estudiando una licenciatura en Lengua y Literatura que, básicamente, es el estudio de la literatura y el idioma español, sin embargo, es para mi, la puerta de entrada y punto de partida a todo el universo por medio de la lectura. Es una carrera menospreciada dentro de éste mundo capitalista en el que vivimos. La sociedad pide personas productivas de capital y no de conocimientos. Aquéllos quienes decidimos vivir por la pasión de la lectura y no "sobrevivir" con un trabajo que no nos causa pasión alguna mientras dejamos nuestro amor de las letras como hobbie, nos la vemos muy negras desde el primer día en el que mencionamos que queremos vivir de poemas. Se nos dice de todo, y la pregunta más frecuente es a veces ya hasta ofensiva "¿De qué vas a vivir?" ¡Pues de lo mismo que todos, trabajando por dinero para comer, pero felices! Pero el caso aquí no es tanto el de la profesión si no más bien, el de las palabras mismas.

       En lo personal, uno de los personajes mexicanos que más me llama la atención es "Cantinflas", interpretado por Mario Moreno, actor mexicano protagonista de más de 40 películas, actualmente consideradas patrimonio cultural de México. Cantinflas, aunque no se reduce a eso solamente, es uno de los mejores "jugadores del lenguaje", por ponerle un nombre. También representó múltiples oficios, del pueblo para el pueblo. Fue un gran maestro y no sólo lo digo por la película "El profe" (1971), sino también porque los sectores de todas las clases vieron en sus películas la contemporaneidad de su sociedad y las necesidades, situaciones y pensamientos podían identificarse como el grito de México por un país mejor. No obstante, pese a su tono aleccionador, cada una de sus películas contenía un montón de emociones nobles, manías, y comedia completamente sana de la que no se ve mucho hoy en día.

      Su manera de hablar disparatada puede llegar a ser molesta pero en realidad es algo muy inteligente. Es una mezcla de habla coloquial con términos "cultos" frecuentemente mal utilizados. Incluso se le ha ya dado a ésta manera de expresarse un nombre, "cantinflear", concepto aceptado por la Real Academia de la Lengua Española entendido como: "Hablar de forma disparatada e incongruente sin decir nada", lo que me suena un poco a discurso político para elecciones presidenciales (Anulando la violencia inter-partidista). Y si se preguntan cómo es que ésto viene a colación, les explico.

       Generalmente, cuando estamos pequeños, nuestra comunicación consiste en sonidos, gestos y llantos. Conforme nos vamos desarrollando, vamos aprendiendo monosílabos o palabras cortas como: mamá, papá, si, no, más, etcétera. Con el tiempo pasamos de arrojar palabras a utilizar enunciados cortos pero curiosamente bien estructurados con el vocabulario que vamos adquiriendo en nuestro entorno hasta que, finalmente, obtenemos la capacidad de expresar lo que queremos, necesitamos, sentimos o pensamos. Tal vez no lo recuerdas, pero aprender a hablar no fue fácil. Sólo observa a los niños que apenas comienzan tal empresa: Se frustran porque no son entendidos, utilizan conceptos erróneamente porque desconocen la idea que envuelven sólo porque les llamó la atención y ésto no los hace tontos. Están a penas desarrollando la capacidad de conceptualizar. A esto, lo llamamos lenguaje.

         Todo ésto depende enteramente del entorno en el que el individuo se desarrolle a lo largo de las etapas más tempranas de su vida, e incluso de la adolescencia misma. Si se le rodea de violencia, el resultado general será la violencia. Si se le rodea de trabajo, el resultado general será el trabajo. Todos, sin excepción alguna, somos productos de nuestra niñez. Ésta es un factor determinante para la gran mayoría de nuestra vida. Sin embargo, siempre existen excepciones pues, cada individuo tiene en su mente un mundo completamente diferente y por lo tanto, habilidades diferentes. Aquí es donde entran las diferentes inteligencias, como la inteligencia musical  la inteligencia emocional, la inteligencia lógico matemática, etc, que le dan al individuo herramientas de supervivencia y superación personal. En otras palabras, el hecho de que nazcas en un lugar rodeado de medicinas y leyes como lo es mi caso, no implica que vayas a ser abogado ni doctor, como lo son mis hermanos. Todo depende de qué inteligencia y qué habilidades tengas más activas y desarrolladas en tu interior y sobre todo, lo que tú quieras ser en ésta vida.

     De la misma manera que tu entorno te puede afectar de manera negativa, también te afecta de manera positiva. Lo que le leas a un niño, lo que le muestres en la televisión, las conversaciones que escuche y todo lo que le acerques o le acerquen en la escuela influirá en sus intereses en la vida adulta. Dejarlo descubrir el mundo es la mejor manera de ayudarle a encontrar su felicidad.

     (Tomando en cuenta ésto, yo no sé de qué se quejan. Toda mi vida me he visto rodeada de libros, de música y de arte y siempre me fue festejado "circo, maroma y teatro" durante toda mi infancia y adolescencia. Es ya parte de mi ser y de las mejores cosas que sé hacer y que disfruto enormemente.)

      El lenguaje es una de las mayores herramientas que puedes poseer. Un arma de doble filo, cabe aclarar. Es la herramienta de la verdad y la del engaño por igual. Aquél que pueda traer sus pensamientos al papel tiene un poder magnífico que no cualquiera posee. Teniendo el don de la palabra, tienes también el don de controlar las mentes. Si sabes leer, sabrás escuchar puedes tener el mundo en tus manos ¡Y ojo! Saber leer y escuchar no es sólo el hecho de pasar tus ojos sobre el papel o la pantalla y poder identificar las palabras, enunciados y sus elementos como algo con un sentido, ni permitir que los sonidos de las palabras formen imágenes en tu mente, sino el poder entender y analizar un contenido más profundo y no tan tangible en los mensajes (sentimientos, emociones, situaciones, sarcasmos, mensajes entre lineas, etc). Al igual que saber hablar no es lo mismo que poder expresarse.

      La mayor parte de los oradores motivacionales atacan la lógica de las personas por medio de las emociones y deseos más grandes del individuo. Aun cuando no salgan de las mismas 15 frases a lo largo de su discurso pero enunciadas de diferentes maneras, convencen a millones de que "su verdad" es "la verdad". Y todo porque te dan argumentos aparentemente válidos que tocan tus frustraciones y logros. Todo por ese sentido de "pertenencia" que te llama a sentirte cómodo sólo cuando no eres el único en una situación, por demás, genérica. Te pueden convencer de que eres El Dios de tu propio mundo y te pueden convencer de que no vales absolutamente nada si así lo desean.

       El lenguaje adecuado vende productos, sella tratos, convence naciones enteras de que cierta raza está mal, transgrede opiniones, personalidades, decisiones, en fin, hace lo que se le de la regalada gana con nuestras mentes si no somos lo suficientemente racionales para percibirlo y detenerlo a tiempo. Una idea bien arraigada, es tan difícil de quitar como la mala yerba.  Pero también crea mundos, sueños, amores, utopías, fantasías, un buen día y ayuda a tomar la mejor decisión. Es el lenguaje y la comunicación lo que conquista y mantiene unidas a las familias y las amistades. El lenguaje hablado, escrito, gráfico, musical, corporal y tantos otros, son los medios por los cuales la gente ha logrado tener lo que es su presente.

       Mario Moreno sabía eso, su vida actoral le convirtió en dos personas que a final de cuentas venían fusionadas en una misma. Cantinflas decía tanto sin decir nada. Convencía a todos de lo que él quisiera, o al menos a casi todos. Incluso su manera de insultar a los demás tenía tanta clase que los dejaba con el brete de "¿Pues aquí qué pasó?". No sabían ni qué les golpeaba. De igual manera funcionaba en la alta sociedad como en la baja sociedad. Un barrendero con el conocimiento mínimo de política podía dejar callados a un grupo de diputados panistas. Un profesor podía convencer a un pueblo de que la educación es importante. Una persona cualquiera podía acender a dónde quisiera simplemente con saber "marearse" a la gente y seguir siendo el bueno de la película. Seguir siendo simpático y sobre todo, portador de la razón. Cmo dije, todo un discurso de debate entre candidatos a presidente de México (o cualquier otro país).

     Y aquí nos encontramos tres generaciones, mi abuela, mi mamá y yo, disfrutando de su ingenio, su vocabulario y su encanto en una de sus películas en la que su papel no es el de "Cantinflas" sino el de "Mateo Mergarejo", un filólogo que se vuelve amigo del ministro, dándole el nombre a la película "El ministro y yo" (1975). Viendo los diferentes elementos del lenguaje, las expresiones setenteras "¡No te lo puedo creer!" y "Anda usted a pie, joven". y también el lenguaje de señas, las señales de debilidad y fortaleza en nuestra sociedad y siempre el respeto y la lealtad contrastados con la deslealtad y la la falta de respeto.  Y más que nada, como fue tema de clase (y técnicamente tema de mi carrera) las diferentes formas de pensar y como éstas se ven limitadas siempre por la capacidad de expresión.

    ¿Cómo, entonces, criticar el oficio de la palabra siendo éste uno de los más grandes poderes que hay en el mundo humano y tan importante como las matemáticas, la medicina o las leyes pues sin el lenguaje, nada de ésto se podría interpretar, explicar ni transmitir? Me parece muy triste que la gente tome la profesión/oficio de escritor como un pasatiempo si no es periodismo o si no se es guionista o algo así. Hay muchísima gente que vive de sus textos al igual que hay otros tantos que de estudiar medicina, trabajan de restauranteros o publicistas. "Ama tu empleo y jamás en la vida tendrás que trabajar". Si bien "no hay un Borges en cada esquina" como dirían mis profesores, ni un "Cortazar esperando ser descubierto", si hay un Daniel, un Jonathan, un Génesis, una Lucero, un Homero, un Uriel, una Abril, una Damiela y muchos otros tantos con mucho que decir. Es cuestión de escuchar, o en este caso leer. Darse la oportunidad de aprender de nuevas personas y cultivarse siempre pues "el dia en el que uno deja de aprender, es el día de nuestra muerte".



(Acá abajo les dejo algunas referencias culturales. Fuentes de información que puedan llegar a resultarles útiles en alguna ocasión. Este texto es el borrador de un trabajo escolar. Digámosle la versión "blogguera" del mismo por lo cual no incluiré las referencias académicas todavía, pero pronto se las mandaré.)


  • Información del concepto Cantinflear: http://www.proceso.com.mx/?p=278206
  • Corta biografía de Mario Moreno "Cantinflas" y el origen del personaje: http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/verDetalle/1368/Mario%20Moreno%20-%20Cantinflas/
  • Acerca del desarrollo del lenguaje: http://www.educacioninicial.com/EI/contenidos/00/2500/2528.asp y http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=379
  • ¿Quién es ese Borges del que me hablas? http://planetahaiku.com.ar/autores/borges-biografia/
  • ¿Y el tal Cortazar? http://www.los-poetas.com/b/biocorta.htm

martes, 25 de febrero de 2014

Abriste las puertas

Me pediste "quererte"
para poder "amarte".
Lo que no supiste nunca,
fue que esa era la llave.

Las puertas de mi alma había cerrado hace tiempo.
Me encontraba ausente, 
de mente y cuerpo presente.

Permití que a mí
Entrara tu presente
Y lo hice mío
Conforme te acercabas.

Pero cual ave acorralada
Aun sin tener reja cerrada
Escapaste de mis manos
Mientras en ellas te admiraba.

Te busqué como al conejo
Curiosa y ansiosa de conocer la verdad.
Saber que había tras el reloj que marca el tiempo.
Cuál era el destino, el final.

Sigo buscándote sin que te des cuenta.
Sigo queriéndote conocer.
Sigo queriéndote, así sin más.
Sigo intrigada por tu manera de amar.

martes, 17 de diciembre de 2013

De "chats" y otras cosas.

Es la una de la mañana y tengo mucho tiempo sin escribir. Creo que tal vez necesitaba algo de inspiración para ello. Muy probablemente mi mamá me diga que ya me acueste porque este teclado hace mucho ruido, pero utilizar la computadora de escritorio de mi casa me trae muchísimos recuerdos. Existe en aquí un montón de sensaciones y experiencias pasadas guardadas en cada uno de los cajones, muebles, puertas, cuartos y pasillos. No sólo crecí aquí sino que viví la mayor parte de mis temores y dulzuras dentro de ésta casa.
     Dentro de ese grupo al que pertenezco desde tiempos, literalmente, inmemorables para mi, recuerdo enamorarme constantemente. Tener una habilidad gigantesca para enamorarme y escribir a muchísimos extraños las cosas más cotidianas de mi vida y recibir lo mismo de ellos. De esas relaciones cibernéticas que terminan siendo el refugio y la vida misma de una persona solitaria creándole una realidad alterna. Antes yo era de las personas que vivían sus noches adentradas en algún chat anónimo con nombres falsos y una interminable cantidad de personalidades. Pero al final de todo, terminaba siendo yo. Recuerdo escabullirme a mi cuarto en cuanto mi papá se levantaba al baño como a eso de las 4 de la mañana y fingir estar dormida para que no me cacharan de que no me había dormido todavía. O simplemente pasarme lo más silenciosamente posible al sillón con el mismo fin.
      Desde ese entonces yo tengo la teoría de que, cuando escribes, es cuando verdaderamente dejas ver tu alma porque, aun cuando estés escribiendo mentiras, siempre tendrán éstas tu esencia. Por eso las relaciones "por escrito" y "a distancia" llegaron a funcionarme por tanto tiempo. Sólo cuando regresé a integrarme en el mundo real, con personas físicas, fue cuando lo dejé. Y fue también, cuando perdí mi habilidad de enamorarme. Soy una de las personas que están de acuerdo con Isabel Allende en cuanto a cómo enamorar a una mujer. Esta versa de la siguiente manera:
"Para las mujeres el mejor afrodisíaco son las palabras, el punto g está en los oídos, el que busque más abajo está perdiendo el tiempo."
     Esto lo comprobé con la última persona de quien me enamoré. Esta persona me llama aun "poeta". Esta persona es una mujer. Y no lo calco nada más porque sí, sino porque he encontrado que en mí, el hecho de poseer cierta habilidad verbal recae en esta misma cita. En esa capacidad que tenemos algunas mujeres y hombres (aunque aun no me ha tocado conocer personalmente a alguno) de crear mundos paralelos de características enervantes o simplemente de vivir las cosas con una intensidad cósmica y tener la habilidad de expresarlo en una sola conversación carente de cotidianidad y a la vez tan natural como beber agua. Y aun cuando esta persona sí la conocí físicamente, eso es lo que más extraño de las relaciones, incluyendo las amistades simples y desinteresadas, de tipo cibernético: el habla infinita y sincera. Terminas enamorándote de un "completo desconocido" No tienes una sola prueba de que él o ella sean, para empezar, un "él" o una "ella". Es decir, ahora es un poco más fácil identificar a una persona que no es quien dice ser. Incluso google te da herramientas para encontrar imágenes similares a las del perfil de cierta persona o cosas así pero, ahora sí que "en mis tiempos" ¡Eso era imposible! Enamorarme de "lobato_chan" implicaba enamorarme de una imagen de perfil predeterminada y confiar en que ésta persona que sabía santo y seña de mis gustos y disgustos, no fuese a utilizar tal información en contra de la niña de trece, catorce o quince años que se encontraba de éste lado de la pantalla. En este caso, llevarse una decepción amorosa era tan fácil como que dicha persona dejara de conectarse. Irónica comparación la que elegí en el párrafo pues la primer persona de quien hablé en el mismo, también se me desapareció de la nada.

    Aun cuando la sinceridad de las personas en el ciberespacio sean tan relativas como las predicciones del horóscopo, a veces vale la pena arriesgarse a conocer a "ToySolito", hasta descubrir que se llama "César", es del DF y convertirlo en tu mayor confidente. En la persona que mejor conoce tu personalidad pues es raro el día que no platiquen desde los últimos 4 o 5 años.

   He de confesarles que tuve varias parejas virtuales y también muchísimos amigos por éste medio, de los cuales sólo conservo a 2 o 3. Sabes que ya se han transformado en amigos desde el momento en el que pides un consejo. Algunas veces pueden ser las personas indicadas para ésto, pese a que sólo tengan tu versión de las cosas ¡Y no porque te vayan a dar por tu lado, no! (Al menos de que tú seas tan tonto como para cultivar amistades de ese tipo). Sino, más bien, porque nada los detiene. No existen intereses egoístas de su parte en que tú arregles o no las cosas (en la mayoría de los casos).

   No es casualidad que toque este tema. Estoy nostálgica por las fechas, por el lugar, sí, pero también porque estoy leyendo un libro, La sumisa insumisa, que trata de una mujer de alrededor de 30 años que conoce a un AMO del BDSM vía chat y estoy en la parte en la que se "enamora" de verdad y mezcla la realidad virtual con la "realidad-realidad". Ya saben, la versión "posible" de Las cincuenta sombras de Grey. Cada que leo una página nueva, me saca una sonrisa del rostro. Me hace recordar cuánto he crecido desde que yo andaba en esos rumbos de "el chat" y descubriendo "gente nueva" y me lleva a la conclusión de siempre: Entré muy chica al chat. Aunque también existe una conclusión alterna: Enamorarse, a veces lleva tiempo y a veces no. Y el "quien", el "dónde" y el "cómo, a veces también, es lo de menos.


domingo, 18 de agosto de 2013

¡Andaba de vacaciones!

   ¡Tanto tiempo tenía sin entrar que hasta el blog me pidió contraseña! No había escrito porque andaba de vacaciones, pero ya regresé. Sé que no tenemos muchos lectores pero la constancia es clave. Mi amiga  les dejó un poema muy interesante, alcancé a leerlo desde el celular cuando lo subió. Espero les haya gustado.  Por mi parte vengo a compartirles mis noticias y mi pensamiento acerca de ello.
   A principio del semestre pasado comencé a trabajar, como se habrán dado cuenta en uno de los primeros blogs, "¿Closet laboral?" y cuando me despidieron de dónde estaba trabajando, conseguí trabajo como Instructora Asistente Electoral para las elecciones estatales 2013. Es un trabajo muy pesado que requiere tiempo, dinero, esfuerzo, responsabilidad y mucha fortaleza. No creo haber escrito de ello en otro momento. Tal vez porque no tenía la entereza para lograrlo en ese entonces. Todo el estrés, la presión y las emociones me hubieran hecho hablar mal de ello y no gusto de parecer quejosa ni de desanimar a los otros a tomar trabajos importantes. Sin embargo aprendí mucho durante este proceso electoral, tanto de mi como de la vida misma.

  Gracias a Dios, toda mi vida la he tenido fácil. A mis 20 años, lo más normal es que me mantengan mis papás, salga de fiesta, estudie y me preocupe por mi futuro. Batallé con mi casa de estudiante, lavé la ropa cada tanto, corría llorando como la nena que soy a casa de mis familiares cuando no tenía nada que hacer y que me dieran comida... bueno eso último no creo que sea tan común. Sin embargo, todas las vidas son distintas y la verdad es que no hay nada "normal" en la vida de nadie, sino es el respirar. Pero ¿Que pasa cuando todo ésto no es posible y ya hay un niño o una niña en tu vida desde hace dos años? ¿Qué pasa si tienes una enfermedad y no tienes el dinero para comprar comida, y mucho menos medicamento? ¿Qué pasa si tienes un hijo de 5 años muy enfermo, teniendo tú 34 años y no sabiendo leer ni escribir? ¿Qué pasa si tu único ingreso para mantener a tu familia de 5 personas es lo que saques de vender latas y cosas en un "tendido" los fines de semana? ¿Qué pasa si eres una anciana sola con una sola pierna y, a duras penas, comida en la despensa? ¿Qué pasa entonces?

   En todo ese tiempo, en esos largos 5 meses que trabajé con el Instituto Estatal Electoral, rompí una venda que tenía en mis ojos, a través de la cual veía la pobreza como algo que pasaba en un pasado, en una historia, en una novela o en un documental. Para mi, la pobreza era batallar por una colegiatura en un colegio privado, tener un fregadero sostenido con dos varillas, unos padres divorciados y la casa un poco sucia; pero ya estando allí, en una colonia, que si lo ves bien no es tan pobre, he de admitir que en ocasiones lloré por lo que vi. Salía de una casa, me perdía de su vista e inmediatamente tomaba el celular para decirle a mi mamá, con sorpresa, que la gente no tenía que comer, que las casas hechas para 4 personas, eran habitadas por 10 ¡Tantas cosas!

   Aprendí que hay gente dura con un corazón herido pero abierto a amar. Que incluso en la pobreza, un vaso de agua no se le niega a nadie. Que la gente puede ser muy grosera y agresiva con quien no conoce. Que el que quiere progresar, puede hacerlo, pero el que no, ni aunque le regales las cosas. Que las personas quisieran ayudar pero sus energías, debido al trabajo, no alcanzan. Aprendí a no ser tan confiada. Aprendí a no ser tan miedosa. Reafirmé mi teoría de que si eres amable, puedes alegrarle a cualquiera (que se de el momento de oírte) el rato. Que una sonrisa y la seguridad con la que ofreces las cosas, hace una enorme diferencia. Aprendí que tu sueldo se te puede ir en coca-cola, gasolina y cigarros, junto con tu salud. Aprendí lo que es pagar los gastos de la casa, limpiar, comer sola, respetar un horario de trabajo, apoyar a la familia. Aprendí que para mi hermano, ya no soy una niña y está intentando confiar en mi. Aprendí a no dar excusas y trabajar honestamente. Aprendí a pagar mis deudas. Aprendí a no hacer esperar a las personas. A no perder papeles, aunque no parezcan importantes, porque los puedes necesitar.

   Muchas veces habrás escuchado que la vida no es sencilla. No vengo aquí a hablarles de eso. Vengo más bien a digerir y poner sobre la mesa, en parte para mi misma, lo que pude ir viviendo durante ese proyecto que elaboré y sobrepasé este tiempo, porque, si uno no se pone a pensar en las cosas que va viviendo, tarda más en aprender algo de ellas y ser mejor persona. Ahora tengo otro proyecto a corto plazo, pues así es como me gusta llamarle a cada cosa que empiezo y que sé que llevará un buen rato. Sólo que eso se los contaré en otro blog cuando surja la oportunidad.

   Tal vez hubiera podido extender ésto más, sin embargo voy a dejarlo aquí. Ahora que ya entré a clases voy a estar publicando más seguido. Tengo también algunos textos de autores colaboradores que no he tenido tiempo de revisar ni publicar. En la semana se los presentaré. En fin, ¡Que tengan una muy hermosa semana! =D

sábado, 6 de julio de 2013

Amores más freudianos que platónicos.



Hace tiempo te saque de mis fantasías personales,

Esas que me inspiran buen humor cuando mi día está aburrido,

Mas desterrarte de mi mente, eso sí, no he podido.



Sigues ocultándote en mi subconsciente,

De donde no tengo autoridad de echarte.

Sigues de cuando en cuando por mis sueños,

Sin que yo te llame, apareciéndote.



¿Qué quieres de mí, verdaderamente?

Si no eres mío hoy, ni mañana, ni el mes que viene,

¿Qué haces todavía rondando entre mis neuronas?



Mas hay un lado masoquista en mí que,

Sin embargo, no quiere que te vayas.

Y he de confesar que, claro,

Tenerte en mis sueños es un consuelo muy grato, pero...



...al salir el sol, se diluye tu figura, tu aroma,

Tu sonrisa picaresca, todo eso que de ti me gusta;

Caigo de nuevo en cuenta que no estás para mí, que ajeno vagas.



Vuelve esa frustración, ese querer destrozarte,

Y con cada golpe, la vida arrebatarte.

¿Pues no es acaso afrenta en mi producir tanta tentación,

Para luego ser tan, a fin de cuentas, insatisfactorio?



¿Por qué no te das cuenta del crimen que cometes?

Si no eres mío hoy, ni mañana, ni nunca,

Empieza por salir de mi cabeza y deja de propiciar -por favor- con tu sabido atractivo,

Que mi mente te archive en la carpeta “Documentos freudiano-reprimidos”.

sábado, 22 de junio de 2013

Mi “Erase una vez…”

    Erase una vez un día cualquiera. De esos llenos de melancolía en los que, como persona “grande” el mundo te queda demasiado chico y deseas escapar. La rutina me estaba lastimando y mis ojos lo reflejaban. El ir y venir constante de un sitio al otro, a veces, en un automóvil diferente, me puso de mal humor. Entré a la casa con un olor a cigarro que a mis abuelos ha de avergonzar pero los saludé con la sonrisa más grande que pude hallar. Una sonrisa que me protegía de las calamidades que trae consigo la debilidad. Me dirigí hacia la habitación y al salirme de su vista, la sonrisa desapareció y me sentí hastiada de la existencia.
    Como ha sido mi costumbre, al entrar en aquél cuarto, cerré tras de mí la puerta y me tumbé sobre la cama con la luz prendida y con mi siempre compañera, Chichina Elizabeth, mi bebé inanimada. Esa muñeca que ha pasado tantos años como yo en esta tierra y que a nadie más que a mí le gusta por su apariencia un tanto tétrica por el maltrato. Y la abracé. La abracé tan fuerte que de mis ojos salieron unas lágrimas. Me encontraba tan cansada y tan lejos de un hogar. Todo empezó a ser diferente y el enojo que tenía se convirtió en tristeza.
Esa muñeca que tantas cosas ha vivido a mi lado, qué siempre portaba un vestidito rosa, antes mío, hasta ella era diferente. Las innumerables costuras estaban a punto de romperse asustando a mi corazón por miedo a que mi compañera quedara incompleta. Sus brazos disparejos por los remiendos son tan delicados, su cuello gira por el arreglo de alambres que mi madre efectuó. Sus ojos tristes y nublados por accidentes durante mis juegos, la falta de pestañas. Esos ojitos redondos y azules, me miraban. Yo la abrazaba con tanta fuerza que la sentía, como siempre real y le decía: mi niña, mi bebé. Me siento tan sola.
      Y lloré, lloré hasta  caer dormida con ella entre mis brazos. Ya no tenía su vestido rosa. Ya no había en ella cabello rubio y rizado. Sus dibujadas facciones a base de pincel, pues es ensamblada a mano (eso supongo ya que está firmada), habían desaparecido y ella no era la única que había cambiado. Yo también, antes de ser grande, fui más bonita. Mi espalda no dolía, mis ojos eran azules, como los de mi muñeca, mi cabello resplandecía con el más puro color oro cayendo en caireles tras mis hombros y mi cuerpo era pequeño, dulce y frágil como mi voz. Y ella estuvo ahí.
      Cuando desperté por el frío de la noche seguía entre mis brazos. Besé su frente y comencé a platicar. De esas pláticas monologo que solemos tener cuando niños haciendo las correspondientes pausas para “esperar una respuesta”. Por un momento, me sentí como en casa. Por un momento la tristeza desapareció y esa sonrisa fingida de horas antes, fue más sincera que irreal. Estaba ahora con mi mejor amiga, con mi mejor compañera. Le estaba platicando mis penas, mis alegrías y meciéndola entre mis brazos como, tal vez, hacen las mamás. Llené de besos su frente como cuando pequeña y le pedía constantemente no me respondiese pues no quería tener que deshacerme de ella por miedo, no quisiera nunca temerle.
      Se hizo tarde y apagué la luz. Estando metida entre las cobijas, decidí retomar el sueño y ella estuvo ahí. Durmió entre mis brazos como en innumerables ocasiones y fui feliz. No sé de qué trataron mis sueños, no sé si dormí tapada o no, pero a la mañana siguiente, aunque aun un poco triste por razones circunstanciales, sentí el “calor” de su abrazo en mi lado izquierdo y en mí hallé la certeza de que no debía estar en ningún otro lugar.

domingo, 2 de junio de 2013

Frente a la audiencia

 Hablar en público no es cosa del otro mundo. De hecho cualquiera lo puede hacer, pero no es fácil. Muchos tienen las habilidades suficientes para poderse parar enfrente de las personas y decir cuanta cosa venga a la me mente desde pequeños. Lamentablemente con el tiempo éstas pueden perderse a medida que crecen por el miedo al ridículo. Otros desde la misma edad comienzan a batallar para cumplir los deseos de los adultos que quieren ver todas y cada una de sus “gracias” de corridito y se esconden atrás de la mamá o el papá. Aquí es donde aplica la frase de Albert Einstein, “Todos son genios pero si juzgas un pez por si habilidad para trepar árboles, va a pasar toda su vida creyendo que es estúpido”.

   Cuando no se le facilita a una persona pararse frente a un grupo y exponer se le dan consejos para ir a hacerlo, pero muchos de estos sólo son consejos para no sucumbir ante los nervios y no para mantener la atención. Enlistaré las más comunes.
  • Imaginarse a los demás desnudos- Esto se ve mucho en la televisión estadounidense. Una vez que se pronuncia es muy difícil no hacerlo, lo cual puede ponerte incluso más nervioso por estarlo evitando o por hacerlo consciente o inconscientemente. Puede provocar incomodidad o una risa incontenible y por ende, no dejarte exponer tu tema.
  • Mirar a un punto fijo en la pared- Cuando uno no está recibiendo atención es muy obvio y sí como público no sientes que te están hablando a ti, jamás vas a poder concentrarte plácidamente en el tema. Incluso se puede decir que el espectador ansía ser visto directamente al menos una vez durante toda la exposición.
  • Tú llega y habla de lo que se te ocurra- Aun cuando se tenga un dominio amplio del tema, no es recomendable hacer esto. La razón es que hablar sin tener un discurso previamente preparado, o al menos las ideas principales de éste bien definidas, lleva al expositor a divagar y generalizar demasiado. Esto deja al oyente con información que no necesita y muy probablemente una atención dispersa.
   Todos estos consejos, si bien pueden llegar a servirle a una persona, no son muy recomendables. Es mejor siempre prepararse con toda la antelación posible, o en caso de que sea necesaria la improvisación, tener la consciencia que no es más que una conversación con más de una persona. La confianza es entonces la base de hablarles a los demás acerca de lo que sea. Si no se tiene se crea.

¿Cómo puedes crearte una confianza?

   Existen muchas técnicas; desde mantras hasta complicados rituales personales antes de cualquier exposición. Una llamada de teléfono, ejercicios de respiración, música… La verdad es que casi nadie entra con toda la seguridad a impartir un monólogo ¡Mucho menos a hacer que éste entre en las mentes de las personas! Por mucho que sepas qué es lo que se tiene que hacer siempre existe ese miedo a equivocarse, la clave está en no demostrarlo y evitarlo a toda costa.

   Es importante estar seguro de lo que se va a hablar. Sí se tiene la posibilidad de preparar el o los temas, hay que aprovechar. Es conveniente incluso, investigar más allá de lo que se va a decir para poder cubrir la mayoría de las dudas que surjan a partir de la exposición o simplemente para traer ejemplos que ayuden a dejar más clara cualquiera de éstas. Uno no sabe qué cosas pueden preguntarle, en caso de que se abra un espacio para hacerlo.  Además, se supone que quien expone intenta transmitir un conocimiento, mensaje o un hecho ¿Qué mejor que éste llegue claro al receptor?

   Si tu miedo está en que se te olviden las cosas al momento de estar parado frente a las demás personas anota lo que vas a decir, pero no todo el discurso, sólo palabras clave.  Leer  un discurso nunca traerá el mismo impacto que decirlo con naturalidad. Al principio todo el mundo habla en un tono de voz monótono, casi programado, pero con el tiempo el habla se va haciendo más fluida y con esto la capacidad de recordar lo que se tiene que decir ¿Por qué? Porque cuando te haces a la idea de que el tema es tuyo, la naturalidad con la cual hablas de él, más que aleccionadora, será casi pasional y cuando esto se logra, el receptor se da cuenta y acepta la información de mejor manera.

   Teniendo la información en orden, lo que sigue es la forma de transmitirla. Es importante definir qué se quiere transmitir y a quiénes queremos que llegue el mensaje. Todo es importante, desde el enfoque hasta la imagen ¡No podemos llegar a dar una conferencia acerca de superación personal con la playera rota, los converses sucios, el cabello revuelto y los pantalones deslavados! Es decir, a menos de que ésta vestimenta tenga un propósito.
   
   Tener definido el tipo de público hacia el cual va dirigido el mensaje es muy importante pues de ahí deriva el lenguaje que se va a utilizar, el enfoque se que le dará al tema, que cosas se pueden mencionar y cual es no, cual es la situación general del mismo y muchos otros factores similares. Eso es porque no podemos llegar a una secundaria y hablarles con términos científicos pretendiendo que asimilen y se interesen por la información dada. También es esto importante si se pretende tocar los corazones y mente de las personas pues no es lo mismo hablarle de maternidad en adolescentes a madres de adolescentes que a las adolescentes mismas.

   También se mencionaba la imagen como factor importante. Cuando vemos a una persona por primera vez, tardamos alrededor de 7 y 10 segundos en formarnos una impresión que definirá la aceptación o rechazo a la misma a menos de que con el tiempo o alguna acción, ésta cambie. Si bien no siempre andaremos con traje sastre o vestido largo, es recomendable vestir de una manera que sea agradable a la vista, estar aseado y no desaliñado. Esto crea una imagen de frescura y permite al espectador confiar más en la capacidad del expositor.
   
   Teniendo cubierto este aspecto vamos a lo que sigue: La presencia en el escenario, sea cual sea. No cualquiera puede hacerse dueño de su escenario y dominarlo. Muchos prefieren dar su clase, plática o exposición desde un atril y no está mal si se tiene material de apoyo con más dinamismo que uno.

   Parte de ésta presencia tiene mucho que ver con la posición y la proyección y entonación de la voz. Si no se cuenta con un micrófono, es necesario poner la potencia suficiente para que al fondo de la habitación se escuche fuerte y claro lo que se está diciendo sin forzar la garganta. Y algunos podrían pensar que con micrófono éste manejo no es necesario pero se equivocan. Teniendo micrófono hay que saber manejarlo para que los gritos no aturdan y los susurros se comprendan. Es recomendable hacer ejercicios de dicción pues la pronunciación correcta de las palabras da más facilidad a la transmisión de un mensaje. Siempre con una sonrisa. Siempre con cara de seguridad.


   Para quienes tienen más experiencia ya en éste ámbito lo que sigue está en lograr una interacción con el público. Aquí sí entra lo difícil en el tema pues se tiene que lograr un dominio de la situación constante sin que ésta pierda la intensidad. Es muy importante identificar desde el principio quienes estarán dispuestos a cooperar y quienes sólo traerán problemas. Y en caso de que nadie participe, tener un plan para incentivarlos o para continuar el discurso de manera personal.


   Cuando el discurso ha terminado y comienzan a aparecer las preguntas es importante no olvidar lo siguiente:
  • Escuchar es la base del crecimiento. Algunas veces podrán existir críticas fuertes. Otras no  las habrá. Pero si nosotros pedimos ser escuchados,  escuchar será lo correspondiente.
  • Nunca responder con mentiras. Es detectable y poco ético cuando uno intenta responder una pregunta cuya respuesta desconoce. Lo mejor es ser sincero y admitir que, como humanos, no lo sabemos todo.
  • Ser amable es una regla de convivencia básica. Si la respuesta a la pregunta ya ha sido mencionada se indica, se aclara la duda y no se le da rodeos dando oportunidad a que nuevas preguntas sean formuladas.
  • Agradecer la participación de los oyentes.
   Al final de cuentas estamos tratando con humanos. Nosotros hemos estado en el papel de oyentes y sabemos lo agradable que es cuando nos sentimos bienvenidos. El público siempre será importante para el expositor, sin ellos nunca existiría como tal. Agradecer su atención siempre es vital pues deja una buena impresión y hace más humana la relación. En realidad no es tan difícil hablar en público, sólo requiere de práctica. El que expone debe saber de qué habla, estar consciente de su capacidad y sobre todo darle la importancia y respeto que  merece la situación. Las técnicas para preparar un discurso son muy útiles, pero todo esto culmina siempre en que es una convivencia real en la cual uno resulta ser el líder si se lleva a cabo correctamente.

viernes, 24 de mayo de 2013

Un divagar del alma.



Horas son, las que paso aquí sentada. ¿Mi ocupación? Mirar jardines a través de las ventanas, perderme inevitablemente con fantasías que en el verde nacen, se expanden y me envuelven. Mi mente vaga de rama en rama y se vuelve una con la luz que se filtra entre las hojas, pero yo… sigo vacía. Al volver la vista el frente, regreso de mi viaje alegre sintiéndome una barca frágil y pequeña que flota totalmente a la deriva. Y de nuevo recuerdo que las presiones del mundo, la diaria vida y la rutina ignoran de mis patéticos miedos personales y así, continúan moviéndome a voluntad. Intento mantener la dirección, pero la vela débil de mi resolución es llevada y desgarrada sin más por cualquier viento no amigable. Sé muy bien que no debe ser tal, mas me es difícil de otro modo actuar; me pesa el confort de los hábitos, me falta la pasión de un auténtico sueño.


Y encima de esto, ansío. Me la vivo ansiando, anhelando, esperando…  esperando algo que no vendrá, esperando a alguien que no llegará, no, ya no, nunca más. ¿Qué pasa conmigo, qué está mal? No encuentro alivio al vacío, no hallo sabor alguno al paso de los días, un poco más y más seca me quedo y se me agota la energía. ¿Qué debo hacer para ser parte del collage colorido y feliz de la primavera? ¿A quién debo rezar para que regresen las ganas y el deseo perdidos?


Y tú, hombre del cielo enviado, tan lejos del alma, exiliado de la vista, pero presente en cada melosa pareja que retoza en los jardines, y encarnado hasta la médula de la memoria mía. Segura estoy que por tu mente no se ha de cruzar ya el sonido que me daba nombre, no has de preguntarte ni qué es de mí, ni si en ti estaré pensando, ni si por ti –preciado, soñado, espléndido- mis penas se vienen de a poco acumulando, pero eso es todo en lo que yo a diario pienso.


Que patético… Es patético, ¿a qué sí? ¡Yo, que soy burladora del amor, supresora de emociones, pasiones y sentimientos, controladora de todo aquello que del llamado “corazón” de derive y desboque! Heme aquí, molesta, perdida, ansiosa, insatisfecha… doliente, por no tener para mí el cariño de un hombre; por no tener cariño, mi cariño. ¿Cuántas cosas no me habré perdido de aquel trayecto ruboroso que nos lanzaba en vuelo a los púberes recintos de lo que podría ser amor un día? ¿Qué tan cerca no estuve de tener para mí tu boca, adueñarme de tus ojos e instalarme para siempre en tus brazos? Un amor, un amor es lo que entre otras cosas me pesa. Un amor es lo que ansío, es lo que anhelo, es parte de ese auténtico sueño dorado que mi alma no vislumbraba sino hasta después de encontrarte.


¡Que simpleza, niño mío, que simpleza! Y también, ¡oh, que ironía! Nunca más podré vagar fuera de mi cuerpo en el verde de los jardines sin encontrarme allí con tú sonrisa, sin regresar al diario mundo sin una lágrima asomando por la esquina de mi ojo. Ya no podré ir por la vida navegando sin rumbo, sola, desesperanzada y fría después de haber estado en el cobijo de tu afecto. Ahora sí, vaya a donde vaya, iré buscando tan adictivo calor, con ilusión, con esperanza, con anhelo, aunque nunca encontraré aquel calor que tú me diste. Que absurdo, que tonto… que triste.

martes, 21 de mayo de 2013

Suicide notes 2

Ya no lo hago, pero debo confesar que, a veces, he llegado a pensar en lo fácil que sería tirarme a 180 de un puente en el periférico... <3 p="">

domingo, 19 de mayo de 2013

De esas veces...

¿Te ha pasado que es tanta la fricción que te raspas las rodillas, y otras tantas cosas?
Conozco a alguien que sí. Debería pasarle éste tweet o algo :P


jueves, 16 de mayo de 2013

De lecturas atrasadas...

    Gomen nasei! He estado altamente ajetreada éstos días a causa del trabajo. Es por eso que no he vuelto a escribir. Sin embargo, he de decirles que no dejo de pensar en temas para tratar. Sólo no tengo tiempo de desarrollarlos. Aunque por ahí dicen que para todo lo que de verdad se quiere, se encuentra tiempo. Creo que en estos momentos lo que en verdad quiero es el bien estar para mi, por eso me regalo a mi misma mi tiempo libre.

    He estado leyendo algunos libros, ninguno lo he terminado porque yo batallo mucho para terminar las lecturas que comienzo. Con decirles que tengo como 7 libros empezados y bastante avanzados pero no los he terminado. (Por algún motivo, los que termino más rápido son los de literatura erótica). Estoy leyendo, por ejemplo, El mundo de Sofía, que habla de una niña como de unos 15 años, si no me equivoco, que comienza a recibir cartas de un profesor anónimo que le va instruyendo acerca de la historia de la filosofía y despertando, a su vez, su pensamiento filosófico. Está bastante entretenido. Tengo "leyéndolo" desde la prepa, pero supongo que en ese entonces no tenía la capacidad de digerirlo, como la tengo ahora.

    Es lo que me gusta de los libros. Son historias que no cambian, por más que las leas. La trama sigue siendo la misma, más no por tanto, son historias estáticas. Conforme vas leyendo, conforme va pasando el tiempo, aprendes cosas nuevas y cambias tu manera de pensar, el libro que releas, te regalará algo inimaginable. Es por eso que tomé el consejo de una tía de firmar los libros cuando recién los adquiero. Ponerle fecha y lugar de donde lo conseguí. De ésta manera, cuando lo vuelvas a leer, recordarás la primera vez que lo tuviste en tus manos y podrás, sin duda alguna, notar todo lo "nuevo" que tiene por decirte la historia.

   Otro de mis "proyectos abiertos de lectura" es el libro de Las 50 sombras de Grey. De ese no llevo ni un sólo capítulo. Cuando me "recomiendan libros" casi nunca me gustan. Menos si son prestados. No los pelo, realmente y no sé ni porqué. Me pasó lo mismo con Memorias de una Geisha que, aunque de ese sí llevo bastante más, cuando hubo algo que me distrajo, ya no lo seguí leyendo. Y ahí está... Solo... triste... esperando a que lo lea y yo aquí tan campante escribiendo en la computadora.

   Es por esto que, cuando en mi familia dicen que "leo mucho" los veo con cara de "¡Claro que no!¡Ojalá de verdad me gustara tanto leer!". Y no es que no lea, porque sí leo. Me enamoré de la literatura hace algunos años ya. Es sólo que mi relación con la lectura es como mis relaciones interpersonales: Pueden pasar 4 meses sin que me separe de el objeto o sujeto e inmediatamente después, de la nada, no procurarle otros 4 o 5 meses, aun cuando permanezca en mi pensamiento.

   Por ahí dicen que una chica que lee es aquélla que siempre trae un libro consigo que nisiquiera ha empezado. Pero para mi, quien lee no se preocupa por que piensen que lo hace. Simplemente ama la literatura. No importa si ha leído más o menos que los demás. Siempre habrá alguien que sea mejor que tú en todo. Es como quien ama bailar. Es posible que no lo haga con frecuencia, pero cuando lo hace, lo disfruta hasta la médula.