Me pediste "quererte"
para poder "amarte".
Lo que no supiste nunca,
fue que esa era la llave.
Las puertas de mi alma había cerrado hace tiempo.
Me encontraba ausente,
de mente y cuerpo presente.
Permití que a mí
Entrara tu presente
Y lo hice mío
Conforme te acercabas.
Pero cual ave acorralada
Aun sin tener reja cerrada
Escapaste de mis manos
Mientras en ellas te admiraba.
Te busqué como al conejo
Curiosa y ansiosa de conocer la verdad.
Saber que había tras el reloj que marca el tiempo.
Cuál era el destino, el final.
Sigo buscándote sin que te des cuenta.
Sigo queriéndote conocer.
Sigo queriéndote, así sin más.
Sigo intrigada por tu manera de amar.
Sólo una mirada,
a tus ojos verdes, ángel.
Tu melena relajada,
cae igual que antes.
Tenerte entre mis brazos
porque un día fuiste mía, amor.
Sentir tu pelo sin retrasos
rozando sobre mi mejilla.
Y otra vez suspiro
al mirar tus verdes ojos.
Te veo de frente y recuerdo
y con ello regresa mi enojo.
Enojo por la sociedad
por alejarte de mi lado
y dejarme aquí errante
un corazón enamorado
Injusta es la vida
por definir amor y sexo
si el sexo no existiera
nada habría fuera de contexto
Si tus labios fuesen labios
y no implicasen géneros
¿Estarías aquí a mi lado,
o seguirías de mi huyendo?
Te amo y amo tus ojos.
Amo tu cara y amo tu cuerpo.
Amo el corazón que llevas dentro
te amo mucho, lo lamento.
Prometí dejar de amarte
de una vez soltarte,
pero uno no controla
lo que el corazón añora.
Te comunico en estos versos
un pedazo de lo que siento.
Aunque lo diga en modos diversos
ninguno lo expresará completo.
No hay cómo expresar
lo que me causa amarte tanto.
Ni por que pudieras vivirlo
entenderías como contarlo.
Un clavo no saca otro clavo,
ese refrán esta equivocado.
Ni un séptimo, ni un octavo
ni un ejercito te hubiese borrado.
Tu corazón se quedó
tendido en mi cama
desnudo y latente
vivo en su soledad.
Y tus ojos tan verdes
como el fondo del mar
se quedaron en mi espejo
cada que me quiero mirar.
Puedo ver aun tu mirada,
pareciera no te has ido.
Tal vez no sea coincidencia
Tal vez ese sea el destino.
Pareciera que te viese
a través de mis propios ojos,
verdes ambos pares
casi cual espejos.
Y así es como no te olvido
oh, mi vida, alma mía.
No te tengo en mi colchón,
pero sí aquí conmigo.
