"...Tienes que subir las escaleras, no temas, no te haremos daño. Eso, sigue así. Abre la puerta del ático, no tiene llave pero oculta algo ¿Ves toda esa ropa vieja? Tiene historias, tuvo dueño ¿Ya nos encontraste? ¡Anda, no tengas miedo! Abre el baúl, queremos conocerte, volverte a conocer en realidad porque, Poeta, odio que ya no nos ames. Nos diste la vida con tu poesía y ya no podemos vivir sin ella. Ahora que estamos aquí juntos de nuevo, nada nos va a separar..."
jueves, 26 de septiembre de 2013
Libros
jueves, 12 de septiembre de 2013
Ámame dos vidas
Pero ámame de veras
Ámame éste día
Que tal vez mañana no estaré
Ámame como al tiempo
Que se disipa en la nada
Ámame dentro de lo vivo
Y en la muerte, olvídame otra vez.
Juega a amarme si quieres
Entra en el papel de rey
Sé mi pieza más inútil,
Seré tu reina ésta vez.
Si éste amor habías dejado,
Si el pasado crece éstos días,
Si el miedo envuelve tu vida,
Ámame ésta vez.
Tal vez mañana no regrese.
Tal vez no nos volvamos a ver.
¡Pero ámame con locura!
¡Transfórmame en parte de tu ser!
Es posible que me quede,
no te miento al pedírtelo.
Si me amas fuertemente,
te prometo no te olvido.
Pero ámame dos vidas
o ámame una entera
Ámame hasta que duela
Sabes, vale la pena.
domingo, 18 de agosto de 2013
¡Andaba de vacaciones!
A principio del semestre pasado comencé a trabajar, como se habrán dado cuenta en uno de los primeros blogs, "¿Closet laboral?" y cuando me despidieron de dónde estaba trabajando, conseguí trabajo como Instructora Asistente Electoral para las elecciones estatales 2013. Es un trabajo muy pesado que requiere tiempo, dinero, esfuerzo, responsabilidad y mucha fortaleza. No creo haber escrito de ello en otro momento. Tal vez porque no tenía la entereza para lograrlo en ese entonces. Todo el estrés, la presión y las emociones me hubieran hecho hablar mal de ello y no gusto de parecer quejosa ni de desanimar a los otros a tomar trabajos importantes. Sin embargo aprendí mucho durante este proceso electoral, tanto de mi como de la vida misma.
Gracias a Dios, toda mi vida la he tenido fácil. A mis 20 años, lo más normal es que me mantengan mis papás, salga de fiesta, estudie y me preocupe por mi futuro. Batallé con mi casa de estudiante, lavé la ropa cada tanto, corría llorando como la nena que soy a casa de mis familiares cuando no tenía nada que hacer y que me dieran comida... bueno eso último no creo que sea tan común. Sin embargo, todas las vidas son distintas y la verdad es que no hay nada "normal" en la vida de nadie, sino es el respirar. Pero ¿Que pasa cuando todo ésto no es posible y ya hay un niño o una niña en tu vida desde hace dos años? ¿Qué pasa si tienes una enfermedad y no tienes el dinero para comprar comida, y mucho menos medicamento? ¿Qué pasa si tienes un hijo de 5 años muy enfermo, teniendo tú 34 años y no sabiendo leer ni escribir? ¿Qué pasa si tu único ingreso para mantener a tu familia de 5 personas es lo que saques de vender latas y cosas en un "tendido" los fines de semana? ¿Qué pasa si eres una anciana sola con una sola pierna y, a duras penas, comida en la despensa? ¿Qué pasa entonces?
En todo ese tiempo, en esos largos 5 meses que trabajé con el Instituto Estatal Electoral, rompí una venda que tenía en mis ojos, a través de la cual veía la pobreza como algo que pasaba en un pasado, en una historia, en una novela o en un documental. Para mi, la pobreza era batallar por una colegiatura en un colegio privado, tener un fregadero sostenido con dos varillas, unos padres divorciados y la casa un poco sucia; pero ya estando allí, en una colonia, que si lo ves bien no es tan pobre, he de admitir que en ocasiones lloré por lo que vi. Salía de una casa, me perdía de su vista e inmediatamente tomaba el celular para decirle a mi mamá, con sorpresa, que la gente no tenía que comer, que las casas hechas para 4 personas, eran habitadas por 10 ¡Tantas cosas!
Aprendí que hay gente dura con un corazón herido pero abierto a amar. Que incluso en la pobreza, un vaso de agua no se le niega a nadie. Que la gente puede ser muy grosera y agresiva con quien no conoce. Que el que quiere progresar, puede hacerlo, pero el que no, ni aunque le regales las cosas. Que las personas quisieran ayudar pero sus energías, debido al trabajo, no alcanzan. Aprendí a no ser tan confiada. Aprendí a no ser tan miedosa. Reafirmé mi teoría de que si eres amable, puedes alegrarle a cualquiera (que se de el momento de oírte) el rato. Que una sonrisa y la seguridad con la que ofreces las cosas, hace una enorme diferencia. Aprendí que tu sueldo se te puede ir en coca-cola, gasolina y cigarros, junto con tu salud. Aprendí lo que es pagar los gastos de la casa, limpiar, comer sola, respetar un horario de trabajo, apoyar a la familia. Aprendí que para mi hermano, ya no soy una niña y está intentando confiar en mi. Aprendí a no dar excusas y trabajar honestamente. Aprendí a pagar mis deudas. Aprendí a no hacer esperar a las personas. A no perder papeles, aunque no parezcan importantes, porque los puedes necesitar.
Muchas veces habrás escuchado que la vida no es sencilla. No vengo aquí a hablarles de eso. Vengo más bien a digerir y poner sobre la mesa, en parte para mi misma, lo que pude ir viviendo durante ese proyecto que elaboré y sobrepasé este tiempo, porque, si uno no se pone a pensar en las cosas que va viviendo, tarda más en aprender algo de ellas y ser mejor persona. Ahora tengo otro proyecto a corto plazo, pues así es como me gusta llamarle a cada cosa que empiezo y que sé que llevará un buen rato. Sólo que eso se los contaré en otro blog cuando surja la oportunidad.
Tal vez hubiera podido extender ésto más, sin embargo voy a dejarlo aquí. Ahora que ya entré a clases voy a estar publicando más seguido. Tengo también algunos textos de autores colaboradores que no he tenido tiempo de revisar ni publicar. En la semana se los presentaré. En fin, ¡Que tengan una muy hermosa semana! =D
miércoles, 24 de julio de 2013
Si no tienes nada bueno que decir, no digas nada.
Es increíble como es que la gente no entiende lo que causan sus palabras. O mejor dicho, es increíble lo poco que le importa a las personas cuánto dañan con la manera de dirigirse a los demás.
Nada más y nada menos el día de hoy tuve que actuar a merced de alguien más sin rechistar. Pese a que fuimos a hacernos unos análisis de sangre para descartar la diabetes, desde el primer momento que me levantó, comenzaron los gritos, las negativas y los insultos. Decidí actuar rápido, preciso y sin hablar más de lo necesario para que no se enojara más el individuo en cuestión. Más tarde, luego de venir cansada y casi desmayándome porque me sacaron sangre dos veces, los gritos y las órdenes impartidas de mala manera no menguaron. Cuando al fin pude terminar con las tareas asignadas, acomodé todo para leer y dormir un rato, cosa con la cual me gané un "cómo eres huevona". Y todavía me manda a hacer mil cosas, gritándome feo y demás. Ustedes dirán "¿Y tú para qué haces caso? ¿Para qué te dejas?", si bueno, no es como si pudieras decirle que no a ella sin que se arme un lío. Mejor simplemente te alejas y ya.
lunes, 8 de julio de 2013
Despertares del alma en el 2013
No necesitas que pasen 29 años para darte cuenta de las consecuencias de tus desiciones.
sábado, 6 de julio de 2013
Amores más freudianos que platónicos.
Lloro
¡Sólo quiero terminar con todo!
Sólo quiero volver a ser normal
Vivo sola para que nadie me grite, para que nadie me insulte, para que nadie me mande. Vivo sola para poder descansar, para poder comer, para poder escribir, para poder cantar...
Pero mi abuela tiene razón; con el tiempo las ganas de cantar desaparecen. La gente cambia, los corazones se endurecen... La gente crece.
Lloro. Lloro por todo aquéllo por lo que nunca lloré. Lloro para recordar cuando lloraba sin importarme ser fuerte. Lloro sin ser valiente, sino sintiéndome derrotada y aun así, no dejo de pelear. Es sólo que.. ¡Me siento tan sola! ¡Sola con mis situaciones, mis sentimientos! Sola sin un amigo a mi lado, sola sin mis hermanos.
No quiero complacer a nadie, quiero que me respeten. Que respeten mi ritmo de crecimiento, mis decisiones, mis límites. Sería muy fácil romper los suyos pero jamás se lo recordaría. Jamás lo lastimaría así me tuviera contra la pared como lo ha hecho tantas veces. Me ha hecho llorar toda la vida. No entiendo porqué tiene que ser tan brusco. Si tan sólo me pudiera escuchar. Si tan solo me quisiera leer ¡Si tan solo quisiera entender!