Me pediste "quererte"
para poder "amarte".
Lo que no supiste nunca,
fue que esa era la llave.
Las puertas de mi alma había cerrado hace tiempo.
Me encontraba ausente,
de mente y cuerpo presente.
Permití que a mí
Entrara tu presente
Y lo hice mío
Conforme te acercabas.
Pero cual ave acorralada
Aun sin tener reja cerrada
Escapaste de mis manos
Mientras en ellas te admiraba.
Te busqué como al conejo
Curiosa y ansiosa de conocer la verdad.
Saber que había tras el reloj que marca el tiempo.
Cuál era el destino, el final.
Sigo buscándote sin que te des cuenta.
Sigo queriéndote conocer.
Sigo queriéndote, así sin más.
Sigo intrigada por tu manera de amar.
"...Tienes que subir las escaleras, no temas, no te haremos daño. Eso, sigue así. Abre la puerta del ático, no tiene llave pero oculta algo ¿Ves toda esa ropa vieja? Tiene historias, tuvo dueño ¿Ya nos encontraste? ¡Anda, no tengas miedo! Abre el baúl, queremos conocerte, volverte a conocer en realidad porque, Poeta, odio que ya no nos ames. Nos diste la vida con tu poesía y ya no podemos vivir sin ella. Ahora que estamos aquí juntos de nuevo, nada nos va a separar..."
martes, 25 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
Tierras de Venus
Delirantes; Antojables; Deliciosas; Pecaminosas... El capricho que había tenido desde un tiempo atrás, se encontraba ahora entre caricias y colisión. Punto y aparte con los que no ven.
Quien sospecha, limita tocando por la ventana. Intenta disipar aquél frenesí de placer con interrupciones. Mientras tanto, las bebidas van mezclando su efecto con la adrenalina de ser atrapadas en ese lugar, en ese mismo instante, con consecuencias desastrosas. Ese veneno recorre desde la lengua hasta el corazón mientras las lenguas transitan otro camino.
Mantos largos y cortos con un porte sin igual cubren los cuerpos amigos con colores que te hacen voltear. Conquistan hasta al ser más necio y unos cuántos desearían investigar un poco más. Saber realmente qué hay detrás y al conseguirlo, quisiera seguir saboreando la sensación de aquél colapso nervioso. Del desborde de feromónas y la gran habilidad de las tres.
Un tercer ser incitador de fantasías, (propias claro está, pero fantasías en sí), funge como vigilante mientras no se entrega al placer. Un viven de rostros coreografiados a la perfección con las caricias. Una unión sin comparación de dos bocas preciosas; finas y tentadoras... suaves ¡Tan suaves! que inevitablemente se hicieron tres. Abandonó su puesto de centinela arriesgándose al caos.
Entregada al fin, gemía discretamente y acariciaba los pechos ajenos. Ella buscaba los botones que activaran su placer. Sus curvas... Sus curvas le sirvieron de camino a las palmas errantes hasta terminar en tierras de Venus. Presiones y convulsiones que les hacían disfrutar.
Fue un evento que no me supo explicar, no le alcanzaban las palabras. Pero de algo no me queda duda: Esa mujer, ¡Buscaba más!
Quien sospecha, limita tocando por la ventana. Intenta disipar aquél frenesí de placer con interrupciones. Mientras tanto, las bebidas van mezclando su efecto con la adrenalina de ser atrapadas en ese lugar, en ese mismo instante, con consecuencias desastrosas. Ese veneno recorre desde la lengua hasta el corazón mientras las lenguas transitan otro camino.
Mantos largos y cortos con un porte sin igual cubren los cuerpos amigos con colores que te hacen voltear. Conquistan hasta al ser más necio y unos cuántos desearían investigar un poco más. Saber realmente qué hay detrás y al conseguirlo, quisiera seguir saboreando la sensación de aquél colapso nervioso. Del desborde de feromónas y la gran habilidad de las tres.
Un tercer ser incitador de fantasías, (propias claro está, pero fantasías en sí), funge como vigilante mientras no se entrega al placer. Un viven de rostros coreografiados a la perfección con las caricias. Una unión sin comparación de dos bocas preciosas; finas y tentadoras... suaves ¡Tan suaves! que inevitablemente se hicieron tres. Abandonó su puesto de centinela arriesgándose al caos.
Entregada al fin, gemía discretamente y acariciaba los pechos ajenos. Ella buscaba los botones que activaran su placer. Sus curvas... Sus curvas le sirvieron de camino a las palmas errantes hasta terminar en tierras de Venus. Presiones y convulsiones que les hacían disfrutar.
Fue un evento que no me supo explicar, no le alcanzaban las palabras. Pero de algo no me queda duda: Esa mujer, ¡Buscaba más!
martes, 17 de diciembre de 2013
De "chats" y otras cosas.
Es la una de la mañana y tengo mucho tiempo sin escribir. Creo que tal vez necesitaba algo de inspiración para ello. Muy probablemente mi mamá me diga que ya me acueste porque este teclado hace mucho ruido, pero utilizar la computadora de escritorio de mi casa me trae muchísimos recuerdos. Existe en aquí un montón de sensaciones y experiencias pasadas guardadas en cada uno de los cajones, muebles, puertas, cuartos y pasillos. No sólo crecí aquí sino que viví la mayor parte de mis temores y dulzuras dentro de ésta casa.
Dentro de ese grupo al que pertenezco desde tiempos, literalmente, inmemorables para mi, recuerdo enamorarme constantemente. Tener una habilidad gigantesca para enamorarme y escribir a muchísimos extraños las cosas más cotidianas de mi vida y recibir lo mismo de ellos. De esas relaciones cibernéticas que terminan siendo el refugio y la vida misma de una persona solitaria creándole una realidad alterna. Antes yo era de las personas que vivían sus noches adentradas en algún chat anónimo con nombres falsos y una interminable cantidad de personalidades. Pero al final de todo, terminaba siendo yo. Recuerdo escabullirme a mi cuarto en cuanto mi papá se levantaba al baño como a eso de las 4 de la mañana y fingir estar dormida para que no me cacharan de que no me había dormido todavía. O simplemente pasarme lo más silenciosamente posible al sillón con el mismo fin.
Desde ese entonces yo tengo la teoría de que, cuando escribes, es cuando verdaderamente dejas ver tu alma porque, aun cuando estés escribiendo mentiras, siempre tendrán éstas tu esencia. Por eso las relaciones "por escrito" y "a distancia" llegaron a funcionarme por tanto tiempo. Sólo cuando regresé a integrarme en el mundo real, con personas físicas, fue cuando lo dejé. Y fue también, cuando perdí mi habilidad de enamorarme. Soy una de las personas que están de acuerdo con Isabel Allende en cuanto a cómo enamorar a una mujer. Esta versa de la siguiente manera:
Aun cuando la sinceridad de las personas en el ciberespacio sean tan relativas como las predicciones del horóscopo, a veces vale la pena arriesgarse a conocer a "ToySolito", hasta descubrir que se llama "César", es del DF y convertirlo en tu mayor confidente. En la persona que mejor conoce tu personalidad pues es raro el día que no platiquen desde los últimos 4 o 5 años.
He de confesarles que tuve varias parejas virtuales y también muchísimos amigos por éste medio, de los cuales sólo conservo a 2 o 3. Sabes que ya se han transformado en amigos desde el momento en el que pides un consejo. Algunas veces pueden ser las personas indicadas para ésto, pese a que sólo tengan tu versión de las cosas ¡Y no porque te vayan a dar por tu lado, no! (Al menos de que tú seas tan tonto como para cultivar amistades de ese tipo). Sino, más bien, porque nada los detiene. No existen intereses egoístas de su parte en que tú arregles o no las cosas (en la mayoría de los casos).
No es casualidad que toque este tema. Estoy nostálgica por las fechas, por el lugar, sí, pero también porque estoy leyendo un libro, La sumisa insumisa, que trata de una mujer de alrededor de 30 años que conoce a un AMO del BDSM vía chat y estoy en la parte en la que se "enamora" de verdad y mezcla la realidad virtual con la "realidad-realidad". Ya saben, la versión "posible" de Las cincuenta sombras de Grey. Cada que leo una página nueva, me saca una sonrisa del rostro. Me hace recordar cuánto he crecido desde que yo andaba en esos rumbos de "el chat" y descubriendo "gente nueva" y me lleva a la conclusión de siempre: Entré muy chica al chat. Aunque también existe una conclusión alterna: Enamorarse, a veces lleva tiempo y a veces no. Y el "quien", el "dónde" y el "cómo, a veces también, es lo de menos.
Dentro de ese grupo al que pertenezco desde tiempos, literalmente, inmemorables para mi, recuerdo enamorarme constantemente. Tener una habilidad gigantesca para enamorarme y escribir a muchísimos extraños las cosas más cotidianas de mi vida y recibir lo mismo de ellos. De esas relaciones cibernéticas que terminan siendo el refugio y la vida misma de una persona solitaria creándole una realidad alterna. Antes yo era de las personas que vivían sus noches adentradas en algún chat anónimo con nombres falsos y una interminable cantidad de personalidades. Pero al final de todo, terminaba siendo yo. Recuerdo escabullirme a mi cuarto en cuanto mi papá se levantaba al baño como a eso de las 4 de la mañana y fingir estar dormida para que no me cacharan de que no me había dormido todavía. O simplemente pasarme lo más silenciosamente posible al sillón con el mismo fin.
Desde ese entonces yo tengo la teoría de que, cuando escribes, es cuando verdaderamente dejas ver tu alma porque, aun cuando estés escribiendo mentiras, siempre tendrán éstas tu esencia. Por eso las relaciones "por escrito" y "a distancia" llegaron a funcionarme por tanto tiempo. Sólo cuando regresé a integrarme en el mundo real, con personas físicas, fue cuando lo dejé. Y fue también, cuando perdí mi habilidad de enamorarme. Soy una de las personas que están de acuerdo con Isabel Allende en cuanto a cómo enamorar a una mujer. Esta versa de la siguiente manera:
"Para las mujeres el mejor afrodisíaco son las palabras, el punto g está en los oídos, el que busque más abajo está perdiendo el tiempo."Esto lo comprobé con la última persona de quien me enamoré. Esta persona me llama aun "poeta". Esta persona es una mujer. Y no lo calco nada más porque sí, sino porque he encontrado que en mí, el hecho de poseer cierta habilidad verbal recae en esta misma cita. En esa capacidad que tenemos algunas mujeres y hombres (aunque aun no me ha tocado conocer personalmente a alguno) de crear mundos paralelos de características enervantes o simplemente de vivir las cosas con una intensidad cósmica y tener la habilidad de expresarlo en una sola conversación carente de cotidianidad y a la vez tan natural como beber agua. Y aun cuando esta persona sí la conocí físicamente, eso es lo que más extraño de las relaciones, incluyendo las amistades simples y desinteresadas, de tipo cibernético: el habla infinita y sincera. Terminas enamorándote de un "completo desconocido" No tienes una sola prueba de que él o ella sean, para empezar, un "él" o una "ella". Es decir, ahora es un poco más fácil identificar a una persona que no es quien dice ser. Incluso google te da herramientas para encontrar imágenes similares a las del perfil de cierta persona o cosas así pero, ahora sí que "en mis tiempos" ¡Eso era imposible! Enamorarme de "lobato_chan" implicaba enamorarme de una imagen de perfil predeterminada y confiar en que ésta persona que sabía santo y seña de mis gustos y disgustos, no fuese a utilizar tal información en contra de la niña de trece, catorce o quince años que se encontraba de éste lado de la pantalla. En este caso, llevarse una decepción amorosa era tan fácil como que dicha persona dejara de conectarse. Irónica comparación la que elegí en el párrafo pues la primer persona de quien hablé en el mismo, también se me desapareció de la nada.
Aun cuando la sinceridad de las personas en el ciberespacio sean tan relativas como las predicciones del horóscopo, a veces vale la pena arriesgarse a conocer a "ToySolito", hasta descubrir que se llama "César", es del DF y convertirlo en tu mayor confidente. En la persona que mejor conoce tu personalidad pues es raro el día que no platiquen desde los últimos 4 o 5 años.
He de confesarles que tuve varias parejas virtuales y también muchísimos amigos por éste medio, de los cuales sólo conservo a 2 o 3. Sabes que ya se han transformado en amigos desde el momento en el que pides un consejo. Algunas veces pueden ser las personas indicadas para ésto, pese a que sólo tengan tu versión de las cosas ¡Y no porque te vayan a dar por tu lado, no! (Al menos de que tú seas tan tonto como para cultivar amistades de ese tipo). Sino, más bien, porque nada los detiene. No existen intereses egoístas de su parte en que tú arregles o no las cosas (en la mayoría de los casos).
No es casualidad que toque este tema. Estoy nostálgica por las fechas, por el lugar, sí, pero también porque estoy leyendo un libro, La sumisa insumisa, que trata de una mujer de alrededor de 30 años que conoce a un AMO del BDSM vía chat y estoy en la parte en la que se "enamora" de verdad y mezcla la realidad virtual con la "realidad-realidad". Ya saben, la versión "posible" de Las cincuenta sombras de Grey. Cada que leo una página nueva, me saca una sonrisa del rostro. Me hace recordar cuánto he crecido desde que yo andaba en esos rumbos de "el chat" y descubriendo "gente nueva" y me lleva a la conclusión de siempre: Entré muy chica al chat. Aunque también existe una conclusión alterna: Enamorarse, a veces lleva tiempo y a veces no. Y el "quien", el "dónde" y el "cómo, a veces también, es lo de menos.
viernes, 8 de noviembre de 2013
El Balcón
Hola, les he traído en ésta ocasión un cuento corto que hice hace uno o dos años con motivo del día de muertos. Que si bien, no tiene nada que ver con el folclor de la fecha, sí lo tiene con el nombre de la misma.
Aquí lo tienen:
Aquí lo tienen:
El balcón
Estando sentada en la orilla de un balcón mis pensamientos variaban entre tu imagen y el qué tan lejos podría brincar del mismo. En si mi salto sería tan fuerte, como para quedarme enterrada en la barda alambrada del vecino. En esa fascinación entre tus besos y el beso de la muerte. El segundo piso parecía tan cercano que de seguro no iba a ser suficiente. No hay nada peor que un suicida frustrado. No hay nada más patético que "sólo intentar". Podría hacerme amante de la muerte del modo más bajo y estúpido. Tendría dos amantes maravillosas, tú, y ella.
Sobre mi rostro sólo había sonrisas. La paradoja entre la felicidad de saber que me amas y el cómo podría ya morir en paz estando segura de eso. Era tan fácil y no tenía miedo. Podía haber saltado pero no habría una razón suficientemente fuerte para hacerlo si tu ya estas a mi lado aunque estés lejos. No tenía razón para renunciar a la vida más sin embargo, ya estaba redactando el mensaje que te daría despedida en mi celular aunque fuese solo en mi mente. Ese mensaje era, a ti. Solo a ti. Esa muerte sería para ti.
También he de presumirte que el paisaje era hermoso. Tomé algunas fotografías y me detuve a ver el fondo de pantalla en el que podía contemplar tu imagen. La tentación de bajar un pie seguía latente. ¿Qué se sentirá ese tango con la muerte? ¿Podrían mis pies seguir tal sinfonía? Sin embargo permanecía inmóvil, escuchando música, sintiendo el viento y viendo a la gente pasar. Siempre sonriendo ante la ironía de lo que soy hoy para ti. Siempre agradeciendo lo que soy hoy para ti y pensando, no en un futuro, si no en un presente en otra dimensión. Imaginando las distintas posibilidades: enterrada en el pico de la cochera, dislocado mi cuello sobre el pasto, los llantos de mi prima adolescente, mis abuelos desconcertados. Y yo, yo reía. Reía ante la ironía de mis pensamientos. Reía porque entre eso estaban tus palabras, tus “te quiero”, tus “mi niña”, tus “te amo”. Y reía porque te amo.
Solo alguien como yo podría amarte pensando en tirarse por un balcón. Estar contigo es como estar sentada a la orilla de un balcón, solo que menos tranquilo. Es hermoso, ilógico y muy, muy peligroso. Ya podía sentir esos labios mortíferos sobre mi rosada boca. Ya podía sentir esa lengua penetrar hasta mi garganta, ahorcando mi tráquea desde dentro. Ahogando mis sentidos en el más profundo beso. Ese beso que no es terrenal y lo comparé con tu boca. Esa boca que no se sabe si es de cielo o de infierno.
Tal vez es esa adrenalina de jugar con mi vida lo que me mantiene unida a ti. Ese saber que en cualquier momento podría desaparecer de esta tierra en manos de tus enemigos. Ese imaginar cómo me llevan de tu lado y tú sufriendo, gritando, defendiéndome con todas tus fuerzas. Defendiéndome a costa de tu propia vida. Sabiendo que si saltaba llorarías por mí porque me amas.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la llegada de mi hermano. Era momento de bajar e irme a mi propia casa. Dejar ese balcón atrás y llevarme conmigo mi música, mis retorcidos pensamientos y mi sonrisa. Sin embargo algo faltaba. Faltaba ese acto definitivo que me permitiera acabar con el devenir de tu recuerdo. Aquél que dejaría por siempre saber la verdad y cortar los sentimientos fluctuantes entre el gozo y el olvido, entre el plaser y el poder. Así que te envié el mensaje. Ese texto que contenía la última de mis verdades y que sólo tú conocerías en el momento oportuno. El beso que ya jamás te daré. Las letras que jamás pronuncié pero que se traducían en ese salto desde aquél balcón. El adios de un artista. El adios de mi amor.
Nohemi Estefanía Burrola Monárrez
martes, 15 de octubre de 2013
El encuentro
A veces, me pregunto qué prefieres, si la dulzura que llevo dentro o aquélla en quien juego transformarme al estar contigo. No puedo esperar más el momento de volver a tenerte entre mis labios aprisionada. Sentir tu sexo cálido y agridulce moverse, palpitante, frente a mi boca. La musa proveniente de mis ayeres. Mi fantasía animada de paso firme. No quiero dejar pasar esa noche soñada y jamás dejaré tus ojos alejarse de mi cuerpo. Jamás borrarás la sonrisa de tenerte a mi lado y él, para mí, será sólo un tercero. Y el otro, por ese día, se separará de mi credo.
Éste juego a veces se tornó rutinario, otras, rompía la rutina. Hoy rompe mi sueño, antes, rompía mi llanto. Las ropas, adorno momentáneo previo al análisis de nuestras formas, son tan esenciales como el lecho que nos resguardare. A final de cuentas, son prescindibles al momento de adorarnos.
Éste juego a veces se tornó rutinario, otras, rompía la rutina. Hoy rompe mi sueño, antes, rompía mi llanto. Las ropas, adorno momentáneo previo al análisis de nuestras formas, son tan esenciales como el lecho que nos resguardare. A final de cuentas, son prescindibles al momento de adorarnos.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Libros
Como no tengo nada que escribir, les dejo éstos libros. Con el tiempo iré compartiéndoles más libros =) Libros en Dropbox pdf
jueves, 12 de septiembre de 2013
Ámame dos vidas
Ámame dos veces
Pero ámame de veras
Ámame éste día
Que tal vez mañana no estaré
Ámame como al tiempo
Que se disipa en la nada
Ámame dentro de lo vivo
Y en la muerte, olvídame otra vez.
Juega a amarme si quieres
Entra en el papel de rey
Sé mi pieza más inútil,
Seré tu reina ésta vez.
Si éste amor habías dejado,
Si el pasado crece éstos días,
Si el miedo envuelve tu vida,
Ámame ésta vez.
Tal vez mañana no regrese.
Tal vez no nos volvamos a ver.
¡Pero ámame con locura!
¡Transfórmame en parte de tu ser!
Es posible que me quede,
no te miento al pedírtelo.
Si me amas fuertemente,
te prometo no te olvido.
Pero ámame dos vidas
o ámame una entera
Ámame hasta que duela
Sabes, vale la pena.
Pero ámame de veras
Ámame éste día
Que tal vez mañana no estaré
Ámame como al tiempo
Que se disipa en la nada
Ámame dentro de lo vivo
Y en la muerte, olvídame otra vez.
Juega a amarme si quieres
Entra en el papel de rey
Sé mi pieza más inútil,
Seré tu reina ésta vez.
Si éste amor habías dejado,
Si el pasado crece éstos días,
Si el miedo envuelve tu vida,
Ámame ésta vez.
Tal vez mañana no regrese.
Tal vez no nos volvamos a ver.
¡Pero ámame con locura!
¡Transfórmame en parte de tu ser!
Es posible que me quede,
no te miento al pedírtelo.
Si me amas fuertemente,
te prometo no te olvido.
Pero ámame dos vidas
o ámame una entera
Ámame hasta que duela
Sabes, vale la pena.
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