sábado, 18 de enero de 2020

La individualidad no está peleada con la moderación

Hace poco me encontré en una situación que me llamó la atención. Cómo saben si han tenido la oportunidad de leer otros textos, soy niñera en USA.
Cuando la niña me pregunta si se ve bien con Crocs o si le quedaría bien un corte de Bob. La respuesta interna es "NO ¡Es que se ve horrible y se ve ridícula!". A ella obviamente no le digo eso, le digo que con que ella se sienta a gusto, basta. No me gustan los Crocs ni me gusta el corte de Bob ni me gustarán jamás.
Fue cundo me di cuenta de que estos prejuicios respecto a la apariencia provienen de mi crianza. Así me decían a mi (con palabras más fuertes) y sigo vistiéndome cómo se me da la gana. La cosa es que es su cabello, es su decisión. Si su mamá y ella piensan que ella se ve bonita de Dora la exploradora, ¡Va! En mi opinión no me favorece y le aumenta lo extraña que ya se ve actuando como perro y caballo a los 10 años pero pues no son mis hijos, no soy yo y nadie vive en cabeza ajena. Eso se llama tolerancia. Y si que fueran mis hijos, ¿Dejaría que se corten el cabello como se les de la gana dentro de lo razonable? Puede que sí: les tomaría un chingo de fotos y cuando estén grandes les voy a decir "te lo dije" así como ahora me veo en fotos y digo "No pues... Mi mamá tenía razón". O quién sabe, igual y ellos terminen sorpendiéndome y efectivamente se vean bien.
¡Y es que en serio! Si yo hubiera hecho caso a mi mamá en tantas cosas, mi sociedad hubiera sido diferente. Mis críticas son un eco de las suyas pero, aun que me duela admitirlo, hora entiendo por qué. Lo único más satisfactorio que un "te lo dije" luego de un error es un "te lo dije" luego de un acierto. De igual manera sé que el haber sido yo misma y ponerme esas mechas horrorosas y delinearme maquillarme tan mal, no fue otra cosa que el proceso de la identificación de mi indivualidad.
"Lo que pasa es es que quiero evitarle que se rían de ella pero pues así aprendemos todos. Aparte quien quiera hacer daño va a seguir molestando así ande ella perfecta." Que en parte es cierto, porque los niños pueden llegar a ser muy crueles, pero, por otro lado, ¿Yo que voy a saber si ellos son los que van a la escuela y conocen a los compañeros?
Ahora, hablando en serio:
Es cierto que la víctima del bullying no es culpable del mismo pero tampoco puedes dejar al niño expuesto y sin armas para defenderse. Nosotros tenemos injerencia en la vida de nuestros niños no en la de los demás.
Si los padres de las víctimas actúan adecuadamente, la escuela tiene la obligación de guiar a ambos niños para superar la situación. Tanto al bully como a la víctima se les tiene que requerir terapia y servicios sociales interviene. Gracias a Dios acá esto es cosa seria.
Como muchos problemas, la prevención es la mejor solución. Si le enseñas al niño a manejar sus emociones y a trabajar con su personalidad, el aspecto social se amolda. Sin embargo, la apariencia es un aspecto social. Si la niña no se peina o no se baña o se porta raro y yo "la dejo ser" ¿Cómo voy a hacerle para que se sienta menos sola por qué nadie la junta?
No le puedo decir "no les hagas caso, te deben aceptar como eres" si la están rechazando en primera instancia por su comportamiento y apariencia. Si ella se siente solita e incomprendida, pero te está pidiendo ayuda ¿Que haces? Tienes que ayudarlos a integrarse a la sociedad o vas a crear jóvenes aislados y desolados (como lo fui yo). Hay que ayudarlos también a encajar para que cuando ellos sean adultos, no estén solos.
No es cuestión de reprimirlos o cambiar su personalidad, es cuestión de ayudarlos a ser funcionales y cuidar su salud psicosocial. Si la niña o el niño es blanco constante de bullying hay que ver el por qué. Existe una línea delgada entre dejarlos expresarse y exponerlos.
Alguien me preguntó "¿Y que le vas a enseñar al niño? ¿Que el se merece el bullying porque no se viste como la sociedad quiere? Es controversial.
¿O quieres que el niño finja ser algo que no es y sea infeliz siendo lo que el no quiere?
Es como que le digamos a alguien gay que deje de serlo porque le van a ser bullying. O sea es estúpido"
(¡Y qué si lo sabré yo! 12 años de burlas constantes por todo y por nada. Además de los otros de rechazo por mi sexualidad mientras estuve en México)
Y pues no. Nosotros (los papás, las terapeutas, maestros y yo como niñera) le enseñamos que se ve bonita con calcetines que combinan. Que le duran más si no los usa por separado. Que si se corta el cabello un poquito más largo, no le va a estorbar cuando vaya a equitación. Que si controla su temperamento y en lugar de mentir, echarle la culpa a otros, llorar, gritar o agredir por todo, la gente va a disfrutar su compañía. Que debe hacerse responsable de sus acciones para que sea más fácil y agradable convivir con ella. Que el hecho de que le digan que algo está mal, no significa que no la quieren.
Que si en lugar de llegar y querer acaparar la conversación, aprende a escuchar, más gente va a querer ser su amiga.
Que si alguien le dice un comentario hiriente es por qué no está a gusto consigo mismo y quiere lastimar para que otros se sientan tan miserables como él o ella.
Que es más fácil hacer amigos siendo amable que queriendo impresionar. Que si se peina todas las mañanas, su cabello se hace menos nudos. Que si se pone Crocs con fidgets tome en cuenta que se puede atorar en todo y se le pueden perder. Que si va a tener una conversación y el tema le incomoda no puede fingir que es un perro y ladrar para no contestar. Que sus acciones tienen consecuencias. Que también los demás sienten feo cuando ella dice cosas hirientes. Que hay mejores maneras de expresar una crítica. Que no puede decir lo que piensa sin pensar en a quien va a lastimar o afectar. Que la verdad sale a flote siempre. Que puede confiar en nosotros. Que todos nos equivocamos. Que quizá el niño que le hace daño no sabes que le esta haciendo daño. Que tampoco puede forzar a los demás a jugar con ella o ser su amiga. Que las conversaciones son de dos o más personas y no son concursos de quién la tiene peor o mejor situación. Que las opiniones de los demás son tan válidas como las suyas.
¡Uff! ¡Tantas cosas que puedes hacer para que un niño encaje y no pierda su personalidad! Ni ellos saben cuál es su personalidad, la están forjando. Tienes que poder observar y escuchar para poder guiar. No puedes proyectar tus complejos o miedos en el niño. Tú sociedad y la del niño son completamente diferentes. Es estúpido pensar que todo es tan sencillo como "cambia para que te acepten". La complejidad de la mente humana es infinita. El papel de los padres y otras figuras de autoridad y ejemplo es el de saber guiar. Lo complicado es conocer el camino por el que van y establecer los canales de comunicación adecuados.
El panorama ya no es lo mismo que cuando nosotros teníamos su edad. En nuestro caso como au pairs ni siquiera es la misma sociedad y cultura. No podemos cegarnos al discurso de odio en el mundo exterior al hogar (a veces el del hogar, sea intencional o no). Los niños solitarios no desarrollan las herramientas necesarias para funcionar en sociedad porque la gente que la conforma se los ha negado por medio de la segregación y el rechazo.
Al final de cuentas trataremos de hacer todo lo posible por su bienestar y no podemos arreglarles el mundo. Y yo, como niñera, no puedo controlar ni la ropa que tiene, ni los zapatos que tiene, ni el corte que se haga ni la comida que come. Solo puedo ofrecer alternativas (que afortunadamente por lo general son aceptadas) Soy solo un ayudante en la casa sin importar cuánto los quiera. Sé que voy de paso. Aún cuando nos amemos cómo familia y los niños me vean como una segunda mamá, es un cariño ganado y no inherente a la existencia del otro. Reitero, no son mis hijos. No significa que no los ame pero no son mis decisiones. Tampoco porqué los amo, me va a gustar todo lo que a ellos les gusta. Es muy fácil apuntar el dedo cuando no se tiene idea de lo que pasa detrás ni se da uno el tiempo de preguntar.
No soy madre. El día que lo sea, ya llevaré un poco de práctica. Dos años de terapia de familia con ellos no se me fueron en vano. El progreso ha sido enorme y veo un par de niños felices que se aparecen de repente. Cómo cualquier niña o niño han ido desarrollando su estilo y personalidad con el tiempo. Me alegra ser parte su crianza y aprender de ellos a la par. sé que todos los niños son distintos pero también he aprendido que su individualidad es maravillosa, me gusten las mismas cosas o no.


domingo, 5 de enero de 2020

Ensayo de la nomofobia


La dependencia a los teléfonos celulares como factor de deterioro en las capacidades cognitivas y psicosociales

     Por medio de este texto se pretende exponer la influencia negativa en el aspecto cognitivo y psicosocial del uso indiscriminado de los teléfonos celulares. Se intentará plantear una comparación entre la funcionalidad en sociedad de las personas previamente a la existencia de éstos y cómo el abuso y el consumismo han transformado su finalidad, minimizando su característica como herramienta de comunicación hasta transformarse en un factor dañino para nuestra vida cotidiana. Se hablará también de la llamada nomofobia y como esta crea una barrera de comunicación efectiva. Y se propondrán posibles alternativas para la estimulación de la memoria a largo plazo utilizando estas tecnologías a nuestro favor.
     No se puede negar que actualmente es imprescindible en la mayoría de los entornos contar con al menos uno de estos aparatos. Una vez conocidas sus ventajas, es difícil imaginarnos la mayoría de las situaciones sin acceso a ellos, aun cuando no se usen activamente, nos sorprende su ausencia. Ya sea por medidas de seguridad, trabajo o simplemente por interacciones sociales, su presencia es presupuesta.
     Habría que comparar la existencia de todas las actuales posibilidades de comunicación con las existentes a mitad del siglo pasado y principio del presente. El valor del tiempo, recursos y espacios se determinaba también por las interacciones. Ya sea un salón de clases donde presencialmente escuchamos la cátedra, una sala o el comedor en casa de la abuela, el entorno tenía mayor importancia para la entrega exitosa del mensaje. Formaba al individuo y se reforzaba el respeto y capacidad de escucha eficiente.
Imagen que contiene captura de pantalla

Descripción generada automáticamenteLas generaciones más jóvenes, también conocidos como los “nativos digitales”, basan en algún punto de su desarrollo su entera personalidad alrededor de su teléfono y todo lo que éste contiene de su información personal. Son herramientas para la organización, recolección de datos, medio de investigación, entretenimiento, estatus y escudo mientras dure la batería. Las exigencias sociales que trae consigo estas características enfocan la atención de las personas de manera más pronunciada hacia la inmediatez de resultados y respuestas. Los medios digitales han roto la barrera del tiempo que físicamente tenemos disponible junto otras personas, transportándonos a otros sitios desde la palma de nuestras manos.
Según expone Amaro La rosa en su texto TELÉFONOS MÓVILES, COMUNICACIÓN E INTERACCIÓN:
…la manera en que los teléfonos móviles pasan a formar parte de la vida diaria de los adolescentes convirtiéndose en una suerte de detonadores del pensamiento social. A través de su uso los adolescentes construyen su identidad y aprenden a presentar su yo en la esfera pública. El uso de los móviles demanda el desarrollo de las propias competencias que los habilitan como individuos funcionales a su sociedad.”
Actualmente las herramientas dadas a los jóvenes implican una visión distinta a la de otras generaciones. La sobre exposición a la tecnología trae consigo pros y contras. Ante la posibilidad de borrar y reiniciar cualquier diálogo, la planeación de las conversaciones puede ayudar a predecir un resultado favorable. Brinda, hasta cierto punto, una sensación de seguridad. Sin embargo, esta ilusión de control falla al interactuar con la persona frente a frente. No existe ese lapso que nos permite rectificar nuestras palabras. En el mejor de los casos, nuestras experiencias previas con el interlocutor nos darán una idea de los posibles resultados. Por otro lado, la falta de convivencia en tiempo real disminuye la capacidad del individuo para identificar factores de tensión en las reacciones y respuestas aumentando la posibilidad de resultados desfavorables. Esto se debe a una falta de inteligencia emocional que se adquiere inevitablemente mediante la integración a la sociedad. La conciencia sobre un potencial fracaso genera aun más apego a la zona segura que es la mensajería instantánea.

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Ya sea por texto o un lenguaje predominantemente visual (emojis, filtros, stickers, gifs, etc.) estamos ya acostumbrados a esperar una respuesta, incluso a veces genérica y carente de sustancia. Las opiniones propias y las conversaciones profundas de autodescubrimiento no son tan frecuentes pues “se espera” que los mensajes sean rápidos y eficientes. Se ridiculiza el sentimentalismo y se promueve la falsa ilusión de activismo social y “filosofía barata” por una estela de breve reconocimiento. Así se expone en el estudio Intolerancia a la Incertidumbre y Nomofobia en adultos emergentes realizado por Claudio Marcelo Acosta como parte de su Tesis para la licenciatura en Psicología por parte de la UADE:
“… lo que Cushman denomina el “yo vacío” (en García-Montes et al, p. 69), pues al quedar atrás la época de los grupos de referencia preasignados, las pautas y códigos de conducta que servían como guía se vuelven escasos y contradictorios dificultando la construcción de una identidad personal (Bauman, 2004). A falta de las señales que brindaban las estructuras tradicionales el “yo vacío” demanda gran cantidad de información y dirección de los otros para guiar su comportamiento, de manera que las formas de identificación actuales requieren más que nunca de la ayuda de “otros significantes” –el otro generalizado de Mead (1993)– para construirse.”
Es por esto por lo que la constante validación por medio de las redes sociales y a la sensación de control de nuestras interacciones y tareas de la vida diaria se vuelve una necesidad para nuestra estabilidad mental, ocasionando incluso lo que se conoce como nomofobia. Quiroz, et al. (2015) describen a la adicción al uso del teléfono móvil, como la imposibilidad que un sujeto tiene para controlar o interrumpir su utilización.  Pese a que aun no forma parte de la literatura como diagnóstico oficial ya se han presentado propuestas para incluirse en el DSM-V (The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), manual de diagnósticos oficial para la psicología y referencia para otras ciencias como la medicina.
Como toda adicción, la abstinencia puede provocar en las personas reacciones adversas como crisis de ansiedad, incertidumbre, depresión e incluso, en algunos casos, desatando episodios violentos que pueden poner en peligro a quien los padece o a otros. Por este motivo se recomienda el uso moderado tanto por salud física como mental y buscar alternativas como actividades que requieran una interacción directa con otros, principalmente para los más jóvenes.
También es importante considerar a aquéllos cuyo trabajo les obliga a depender de este tipo de aparatos de comunicación. Otra de las características de los teléfonos inteligentes es la inmediatez en la obtención de respuestas y la capacidad de almacenamiento de información. Pese a que es una ayuda enorme, tiene en su gloria su condena. Hemos perdido la capacidad de programar sin su asistencia la comprensión y retención de información.
Sería entonces necesario regresar al núcleo básico de la comunicación que es la convivencia presencial, activar nuestros cerebros con actividades que mantengan la estimulación de las conexiones neuronales e intentar dejar de lado la dependencia digital. Seamos conscientes de que un contacto más personal, aumenta la calidad del ser humano sensibiliza y concientiza sobre el dolor y necesidades de los demás. No podemos ignorar la falta que esto hace en la sociedad actual y si bien, los teléfonos son beneficiosos, una mayor carga ética y de valores puede guiarnos a una sociedad digitalizada y centrada en el bien común en lugar de egocentrista e ignorante del entorno.

Bibliografía:
·         Acosta, C. M. A. (2018, junio). Intolerancia a la Incertidumbre y Nomofobia en adultos emergentes. Recuperado 30 mayo, 2019, de https://repositorio.uade.edu.ar/xmlui/bitstream/handle/123456789/7414/Acosta%20Claudio-%20TIF.pdf?sequence=4&isAllowed=y
  
·         La Rosa, A. L. R. (2012, enero). TELÉFONOS MÓVILES, COMUNICACIÓN E INTERACCIÓN. Recuperado 30 mayo, 2019, de http://www.unife.edu.pe/pub/revpsicologia/avances2012/amarolarosa.pdf

martes, 5 de febrero de 2019

El diagnóstico lo cambia todo

Tengo la certeza de que la psicología y la psiquiatría cargan en ellas verdad. Como seres humanos tenemos el don de discernimiento pues se nos ha dado, por evolución o divina gracia, una conciencia que es carga y liberación. Toma mucho tiempo, para la persona promedio, construir barreras y bases que permitan sostener el frágil ego que posee. Durante toda nuestra vida veremos el mundo girar y cambiar nuestro entorno y por supervivencia nos adaptamos a las circunstancias dadas por el mismo. Son hoy, estas ciencias, la explicación del porqué eterno, o al menos una aproximación , del comportamiento humano. Seguimos, sin embargo, tratando de desenmarañar esta incógnita innegable que es la base y cúspide de nuestras decisiones desde que el primer filósofo exploró sus dudas por medio de cuestionamientos que le acercaran a la verdad, si es que habría alguna.
Sin embargo también tengo la idea de que, una vez adquirida la conciencia de la introspección, jamás podrás ignorar completamente lo aprendido. Es este ejercicio el que nos fortalece o nos quiebra dependiendo de que tan profundo llegas y que tanto valor tienes para buscar tu verdad. Digo específicamente "tu verdad" pues nadie experimenta en cabeza ajena. Una vez que un diagnóstico te es revelado tienes dos opciones que plantearé con una frase de gran significado para mí: renovarse o morir.
¿Qué hiciste la primera vez que se te dijo que padecías una depresión? ¿Fue algo nuevo para ti o pudiste recibirlo como una inminente verdad? ¿Qué hiciste cuando a tu ser querido se le diagnosticó con certeza y veracidad aquél "transtorno" que te llenó de dudas? ¿Podrá eventualmente todo regresar a la normalidad? ¿Te atreviste a indagar sobre el tema o ese miedo paralizante a lo desconocido te acogió en sus garras privándote del gran don de conocerte a ti mismo y a los demás? Sentarte a hablar de ti, será siempre más difícil que hablar de otros, pero descubres, tras esas palabras que suenan más que nada a sentencia, que no eres tu desorden alimenticio. Es sólo una característica modificable de adquirirse la fuerza y voluntad. Quizá seguirá por siempre en tu sombra recordándote cuando dejaste de ser perfecto o, puede también ser la explicación que habrías buscado por tanto tiempo y que de dejó respirar al decir "no es mi culpa pero lo puedo manejar".
La salud es un tema delicado y, si se me permite el atrevimiento, la salud mental es más delgada que el cristal. Aun así hasta la pieza más fina se puede poner en un estante, a lo alto o a lo bajo, a la vista u oculta. Es cuestión de poner empeño en colocarla cuidadosamente en su lugar. Ahora, ¿Cuál es este lugar? ¿Dónde puedo poner tan valioso "objeto" que absolutamente nadie lo pueda jamás dañar? Simple, en ningún sitio. Todo en este mundo está en constante cambio. Podemos todos ser cristal o podemos también ser barro. Ser nuestro propio artesano no es fácil, me atrevería a decir que es casi imposible. Estamos constantemente expuestos a los cambios e influencias de nuestro entorno y no, nosotros no decidimos que material nos conforma, pero aprendemos a poner las piezas en su lugar antes de rendirnos en juntarlas otra vez. Si tenemos suerte, quizá alguien se hinque al suelo para ayudarnos a unirlas creando algo nuevo que estarás orgulloso de mostrar.
Sí, es imposible permanecer incorruptibles tras el paso de los años. Incluso las rocas no son lo que eran cuando comenzaron a existir. Toma por ejemplo, las rocas en los ríos: son estas y otros "accidentes" los que determinan el causal pero no son "menos rocas" por ser talladas gracias a la corriente. Sólo son rocas que aprendieron que, si no pueden nadar, la otra opción es dejarse moldear o cesarán de existir como tal para formar parte del resto de la naturaleza.
Quizá te preguntarás, ¿Debo entonces dejarme llevar? ¿Soy "victima de mis circunstancias" o soy "producto del causal de la vida"? Quisiera tener una respuesta puramente analítica, adornarla con mil y un más metáforas. Lo único que te puedo decir es que, tú, hoy, aquí, Eres un ser complejo con capacidades inexplicables. Tienes el poder de ser el río y al mismo tiempo la roca. El estudio del comportamiento humano es tan cierto como esta verdad. Será, posiblemente petulante considerar que algún día entenderemos en su totalidad el complejo laberinto del psiqué humano. Estamos atados a la brevedad de nuestra estadía a la tierra. No somos una roca que gira sin rumbo hacia lo profundo del mar. Somos seres finitos y capaces de sostener una moralidad y conciencia. Vale más enterarnos que de pronto dejaremos de ser humanos para regresar a la tierra pero, mientras tanto, aprendemos a confiar.
Existen muchos estigmas aún hoy en día sobre temas de la conducta humana. Es natural pues somos propensos a juzgar. Nuestras decisiones estarán constantemente influenciadas por nuestras experiencias. Sin embargo, este gran don del pensar trae consigo una responsablidad inaludible: sobreviviremos sólo si lo queremos lograr. Son estas ciencias herramientas creadas por tantos y tantos hombres imperfectos. Modificandose como otras tantas con cada nuevo descubrimiento.
Asusta entrar en un "perfil psicológico" no hay duda de eso. La pregunta final de todas es, ¿Qué vas a hacer al respecto?

viernes, 4 de enero de 2019

Así es como hoy, tu belleza no la olvido

La vi recostada sobre su sonrisa. Su blanca piel marcada por mis uñas. La vi con su largo cabello claro cayendo en sus hombros y sus manos desapareciendo bajo la almohada. Descansaba y soñaba con volar extendiendo sus brazos y piernas a través de la cama. Su hermosa figura de mujer cansada fue alimento para mi mirada. No pude evitar regresar a ella. Tenía que adorar sus largas piernas con mis manos hasta llegar a sus cintura arrancándole un suspiro. Todo me llevaba a acercarme a su cuerpo y deshacerme de la ropa que ya había vuelto a colocar en mi. En el momento en que abrió sus ojos verdes y miró mi rostro, no pude contenerme más. Puse a un lado las telas estorbosas y me dispuse a besarle. Pequeños gemidos y risitas sucedían al ritmo de mis labios en su piel. La besé desde sus piernas hasta su cuello sosteniendo su figura firmemente entre mis manos. Quería grabar en mi memoria muscular la perfección de ese momento. De un momento a otro mi figura cubría la suya embonando mis piernas en el espacio entre las suyas. Podía sentir la humedad que emanaba de su sexo. Con movimientos circulares su cadera me invitaba a vivir en ella uniéndonos en los espasmos causados por la mímica. Podía sentir mis senos rozando su bella espalda y nuestros tobillos entrelazados debajo de las cobijas. Mientras, mi rostro se refugiaba entre su cuello y sus mejillas, pronunciando un te amo entre caricias.
Es increíble pensar en cómo comenzaron las cosas. Aquélla noche iba acompañada de mi soledad a enfrentarme a un mar de gente disfrazada de alegría. Perdimos la conciencia de nuestras realidades atando nuestras almas en un acto carnal inolvidable. Eras la aventura que jamás pensé tener y desde el primer día me mostraste otro mundo ¿Qué habría hecho yo si no te hubieras cruzado conmigo? Incluso conocer a Cristo esa noche hubiera sido distinto. Cosa curiosa que el que coqueteaba fuera tu amigo mientras tú habías captado mi mirada y acelerado mis latidos desde el principio. Hoy que todo ha terminado a más de un año de haberte conocido, dejo contigo una pieza enorme de mi vida. Aquélla que arrancaste a gritos y mordidas pero también esa que te ganaste con tu hermosa y tímida sonrisa.
Te recuerdo perfectamente con todas tus imperfecciones. Las marcas y lunares que adornan tu entrepierna. Recuerdo los montes que recorría mi deseosa lengua haciéndote delirar, como ninguna otra. Me permitiste cruzar las puertas de tu cuerpo desde nuevos ángulos. Me permitiste derretirte entre mi rostro, cadera y manos. Me permitiste entrar a tu corazón desde tu oído y sostenerlo entre tus senos y los míos. Y más que todo, me permitiste tomar tu mano por este tormentoso camino.
Tormentas.Tempestades de la propia naturaleza. El tiempo hace que se derramen las presas. Estruendos. El volumen de las bocas aumentaron fuera de la cama ¿Quién dejó que cruzaran el río esas palabras? Las fronteras deberían ser el filtro de las armas verbales. Pesa más la piedra que la caricia. Doliste más de lo que curaste. Besarte no resanaba las heridas.
Así es como hoy, tu belleza no la olvido. Siete meses a tu lado refugiándome contigo. Siete meses de sonrisas y risas y amores. La mitad del tiempo que me resta estuvo en nuestros corazones. Hoy que ese cajón no alberga mi pijama y ese ya no es mi lado de la cama, me encuentro agradecida por haber sido tu dama. Por que me enseñaste más de lo que piensas tanto de la vida como la cama.
No volveré a recostarme en tu pecho cuando el día no más no se acaba. No volveré a enredarme en tus piernas cuando la ansiedad me ataca. No volveré a besarte en la playa justo después de amarnos. No podría volver a hacerlo después de como me haz lastimado.
Sin embargo, vida mía, fuiste tú quién liberó mi cuerpo de sus cadenas. Me enseñaste que en el sexo la ternura es igual de placentera. Que no sólo eran mis ansias las que vivían entre nuestras caderas y sobre todo que entre iguales, el néctar que se extrae es más dulce con certeza.


lunes, 7 de mayo de 2018

Me libero de mi pasado

Durante mucho tiempo de mi vida he estado expuesta a situaciones desagradables como cualquier humano. Algunos de los que escuchan mi historia se quedan atónitos. Otros se preguntan como es que sigo viva. A veces yo me pregunto lo mismo.
Cuando tú, lector, entras a esta página, encuentras pedazos de mi alma. Aprendí durante mi adolescencia a valorar mi vida tanto por su gloria como por su tragedia en el sentido en que me hacía más humana y me daba razones para escribir. Escribir es una de las bendiciones más grandes en mi vida. Es el diccionario y glosario de mi esencia. Me tomo el tiempo de hacer de mis textos lo más acertado y fiel a mi sentir. Es mi manera de poner todo lo que llevo dentro, en orden.
Las palabras son un arma de doble filo. Pueden crear mundos o pueden destruírlos. Hoy, como adulto, mi vocabulario es estándar. Cualquiera que me lea va a entender lo que digo, o al menos eso espero. Siempre queda el espacio a la interpretación. Sin embargo, no siempre fue así. Es algo que nos pasa a muchos de los que pensamos "fuera de la caja". La presión social puede sofocar a cualquier persona y en retrospectiva, tomé mis talentos, los guardé en el bolsillo y me metí a la caja. Me volví "normal" y me dejé a un lado.
Sin embargo, hoy que te comparto este otro pedazo de mi vida, te invito a verlo como un todo. Te invito a que, si me conoces en otra faceta, me des la oportunidad de mostrarte quién soy.
Eres libre de usar tu juicio, puedes sacar todas las conclusiones que desees acerca de mi. Tienes la invitación a esos rincones de mí sentir que he guardado celosamente durante años. Querido lector, hoy no me escondo tras un pseudónimo omnisciente sino que te confieso: Soy Estefanía Burrola y estoy orgullosa de serlo.
Mi dolor y mi placer me edificaron y no estaría hoy aqui si no fuera por muchas de cosas que he escrito. Disfruta el viaje, este blog es también tuyo.

viernes, 15 de diciembre de 2017

"Es un texto nada más" insisto a quién se preocupa. La realidad es que existe en mi pensamiento algo más grande que no puedo identificar todavía, así que lo llamo inspiración y dejo que lance palabras a la pantalla por medio del teclado. Todo cambia más rápido de lo que hubiese imaginado, mi cuerpo me lo grita. Puede que un cuarto de siglo no sea tanto pero, la realidad es que bien podría ser la mitad de mi vida. Quizá un tercio de mi desperdiciada vida con enfoque de artista abandonado. Quizá la depresión me esté alcanzando o no conozca en mi otro modo de escribir ¡Ve tú a saber por qué escribo más en estas fechas!
Podría ser tanto un comienzo como un final. Entra en mi el miedo y no lo quiero dejar que gane terreno. Me ha quitado muchas cosas ya. "Autosabotaje" le han llegado a llamar. La palabra retumba y rebota en el interior de mi cabeza y mi mirada perdida se refleja en la computadora.
"Sólo son palabras" Dentro de mí sé que suelo escribir cuando más quiero gritar. Un "te amo" apacigua. Gracias por dejarme amar. El texto aun no acaba pero ya está sonando la alarma de "¡AYUDA! ¡VAMOS A COLAPSAR!" mientras mi cabeza entra en un estado similar al efecto de la marihuana. Similar a no saber en dónde te encuentras dentro del espacio temporal. El violín sigue sonando y siento que vuelo dentro de él mismo ¡Maldita ansiedad social!


jueves, 14 de diciembre de 2017

Ilusiones de nieve

Puedo imaginarte observando por la ventana como la nieve cae y se acumula en el suelo. La nostalgia que refleja tu mirada me lleva a esos ayeres en dónde quizá esto lo soñaste a su lado y te das cuenta de que lo perdiste. Dentro de ti aun sientes que fue tu culpa, que quizá pudiste ser un poco más fuerte y dar ese paso que tanto te pedía que dieras. Sin embargo estás en el diván que perfectamente colocaste para recibir los rayos del sol y ver a la gente pasear a los perros que decidiste no tener, o incluso, a los niños que decidiste renunciar. Tu taza de chocolate caliente emana un vapor reconfortante en cierto modo, pero sabes que eso no lo arreglará todo.
Te pusiste a reflexionar: ¿Por eso sigues viendo la nieve? Mantienes la esperanza de que por algún motivo él regrese y marque con sus grandes botas cafés el blanco camino hasta tu lumbral. Aun sigues esperanzada de que su sonrisa se aparezca en tu puerta y te tome entre sus cálidos brazos y rían al unísono bajo el marco donde lo recibirías con los brazos abiertos impregnándote de su peculiar aroma... "Si tan solo no hubiera sido tan cobarde" te repites constantemente, "si tan sólo hubiera hecho las cosas diferentes, quizá estarías aquí".
, dejas de engañarte prontamente, quizá no habrían llegado tan lejos, o quizá hubieran llegado a más pero de él sólo queda el recuerdo, las enseñanzas y las lágrimas que se condensaron con los meses y hoy, caen como nieve allá afuera.
Nunca la navidad será igual, quizá nunca vuelva a brillar bajo el mismo espectro de risas y gozo, o quizá era lo justo y dio tanta luz como le tocaba dar. A final de cuentas, tú estás aquí, él permanecerá en ti durante toda tu vida y tú, abrazarás su recuerdo y su recuerdo te abrazará en las pequeñas cosas.
Sorbes un poco de chocolate "esto me matará" te aseguras a ti misma recordando aquello que te lo arrebató de las manos. La nieve sigue cayendo. Su risa jovial y estruendosa regresa a tu memoria y empiezas a percibir algo que habías dejado atrás, el sabor de la muerte. El dulce gusto por ese amargo desaparecer entre las tinieblas del eterno adiós "Quizá allá nos podremos ver", juega contigo tu mente, una parte de ti le cree a esa voz seductora que dice "¡Hazlo, te lo mereces!", por otro lado escuchas a lo lejos el macabro retumbe de "¡Merecer? ¡Cobarde! ¿Qué sabes tú de merecer si lo traicionaste y rompiste su última oportunidad de amar?"
Un ciervo pasa por el jardín, juguetón, persiguiendo a su madre. Bebes otro sorbo. Quizá esto no está tan mal. A final de cuentas, Dios es sabio, ¿No? Él opinaba lo contrario, a final de cuentas pensaba que lo abandonó con su enfermedad, que lo dejó sufrir hasta el final, se dejó vencer, prefirió descansar. El chocolate sigue tibio, la nieve paró de un momento a otro, la leña pierde su calor, bebes otro sorbo.
El reloj marca la hora que acompaña al sol. A ese atardecer con olor a marchita rosa amarilla y sabor a chocolate en agua, al menos hasta el último trago, al menos hasta el último suspiro que te obliga a alejarte del diván. Te ves crecer, lo dejas atrás, esperándote hasta el siguiente vals. Dejas una vez más esa etapa descansar y a la nieve acumulada la vez con el alma de una bella y próxima navidad. Seguramente él estará feliz de verte bien, donde sea que esté.